Yelmo cines no deja introducir comida en sus cines y la medida es ILEGAL

23.10.19 Ana Belén Pacheco 4 Comentarios

Yo voy al cine. Pago por el cine. Deberían tener una foto mía como la clienta del milenio en el cine. Y también consumo en el bar del cine. No siempre, porque mi hijo se atraganta con las palomitas y porque la economía es lo que es pero si, cuando hay un blockbuster yo compro palomitas a precio de oro y no pasa nada. Hasta que pasa.

Hace unas semanas fui al cine, el cine Yelmo, en concreto, que además se encuentra situado en un centro comercial, y puestos a dar datos los voy a dar todos, el de H2Ocio, en Rivas, Madrid. Pasamos una tarde en el centro comercial y luego decidimos ir al cine. Compramos un juego en el Game, unos pantalones en el C&A y unas cosas en Mercadona para el fin de semana. Al llegar a la puerta del cine nos dicen que no podemos pasar con comida a la sala.


Soy una persona más o menos tolerante y como iba con el tiempo pegado al culo me propuse no discutir así que le dije a la chica que me dijera dónde podía depositar la bolsa para que la custodiaran a la salida. Pese a que si el centro comercial dispone de un supermercado obviamente es como si comprara un desodorante o lo que me diera la real gana , pero repito que ese día me pillaron especialmente pacífica (situación que cambió al poco tiempo, también lo conozco) . No me custodian la bolsa, su solución es que "tire la comida a la basura" dícese una cuña de queso, una barra de pan, dos fuets y alguna otra cosa así de consistente, en resumen 15 euros de compra. Pero no me dicen nada de tirar los pantalones. Eso sí.

Me dice señalando un cartel que no dejan pasar comida del exterior. A lo que le digo que me parece una cosa estupenda pero que o me devuelven el dinero o me dan una solución. Cinco minutos para que empiece la película. Llama al encargado. El encargado se me indigna porque le digo que me puede ir enseñando la ley a la que se amparan para prohibirme el acceso con comida al centro. No me la enseña. Es más, le digo que si quiere mirarme fijamente mientras veo la peícula podrá comrpaobar que no me voy a sacar una navaja y hacerme un bocata de lomo allí mismo pero que si no me custodian la comida la voy a pasar. Me amenaza con llamar a seguridad. Le digo que si él llama a seguridad yo llamo a la policía y montamos un cirio postal. Que mi primer ofrecimiento ha sido , no me dejas pues me das el dinero pero el dinero no me lo devuelves porque no te da la gana así que entramos en un bucle.

Pasamos a la sala escondiendo el fuet en una columna publicictaria. Salimos de la sala, el tipo no aparece. Francisco se llama el encargado para más señas. La chica le llama y baja con una hoja roñosa en la cual no aparece nada relativo a una nueva ley que impida el acceso al cine con comida. Sólo es un estudio para ver si es posible tocar las narices a los pocos consumidores que aún pagamos por ir al cine. De ley nueva nada, habla de una resolución de allá por los 90. Después de esa ley ya se ha llevado a juicio varios incidentes en los cuales siempre el cine ha sido condenado a pagar por impedir el paso a usuarios por entrar con comida al cine.

Voy a exponer un caso. Pongamos que vas a un restaurante, el más pijo del planeta, y coger tu tablet y decides que mientras degustas una exquisita comida de tres tenedores te vas a poner a ver la ultima película de Netflix. ¿Crees que el camarero te dirá que no est´apermitido ver una película mientras comes? No, no tendría mucho sentido. Imagina que el tipo de al lado se sienta en la mesa pero en lugar de pedir saca un bocata de su abuela y se lo come en el restaurante. ¿Le llamarán la atención?

Traspasemos al cine este caso. Yo voy al cine y me pongo a grabar la película, ¿intervienen? Pero si me da por cortarme las uñas de los pies no. ¿Cierto? pues lo mismo es eso que que me de por beber un batido o comer un sandwich porque aunque un cine tenga bar no quiere decir que sea su utilidad principal. Así que si. Estoy mosqueada por varias razones.

1. Si me vas a prohibir entrar a la sala al menos dame opciones.

Pon taquillas, crea espacios, ... sigo estando en contra porque creo que tengo tanto derecho a introducir en el cine unas zapatillas deportivas compradas en la tienda del centro comercial como cualquier producto de un super mercado.

2. No me amenaces. 

Sinceramente transmito mi más sincero pesar por la selección del personal del cine H2Ocio más preocupados por amenazar y amedrentar que por contestar o buscar soluciones. Y digo esto porque los kioscos llevan rotos desde hace meses, porque una de cada dos veces no funcionan los datáfonos o la lectura de las tarjetas de socios y depende de la actitud del taquillero el buscar soluciones para aplicar los descuentos y perdemos sistemáticamente los puntos acumulados, la mitad de las butacas del cine dan asco, rotas, destripadas y en un estado de total abandono, la limpieza de la sala entre películas deja muchísimo que desear... Vamos, una dejadez para cobrar por una entrada 10 euros los días de fin de semana. Pero luego el fuet lo tengo que dejar fuera. ¡Ole tus narices!

3. Inventar leyes esta mal. 

No es legal prohibir el acceso a la sala con cosas. Es más, el poder adivinatorio del personal del cine va a tener que lidiar con mochilas y demás y supongo que el mosqueo de los usuarios acabara en formas de lo más creativas contra el propio cine. Eso sí, lo de dar las hojas de reclamaciones , que si es legal, eso os cuesta la vida amigo Francisco.

4. Te tratan como un delincente. 

Como usuaria y espectadora de una película (mínimo) a la semana el hecho de que te traten así en tu cine es algo que anima a no volver en la vida. Es más, una vez gaste los puntos acumulados, que son unos cuantos por el volumen de dinero gastado en películas y bar, no volveré a pisar Yelmo. Por principios, por amor propio y porque tienen ustedes un concepto muy equivocado de negocio.

5. A los niños que les den 

Orgullosa la chica de la puerta me dice que no me queje que peor que perder mi compra semanal es decirle a un niño que no puede pasar unas chuches... Pero claro, a eso le sumamos que su servicio de bar tiene opciones muy limitadas para los peques. Palomitas sólo de maíz, ausencia de comida especial para los más pequeños, sólo refrescos de grifo o agua fría. Que tener una licencia de bar no os convierte en un bar es un hecho y que si queréis que la gente consuma es contraproducente. Es más, desde aquí prometo nunca más en la vida comprar un menú en vuestro bar. Ni en el del cine donde solíamos ir ni en ningún otro de la cadena.

6. Nulo respeto por el consumidor. 

No sé si me indigna más que el tal Francisco hiciera ademán de llamar a seguridad o que no le diese la real gana de darme la hoja de reclamaciones. Tengo mis dudas. Pero desde luego pienso alentar a cualquier boicot planteado contra la cadena de cines.

Por supuesto , además os regalo documentos gráficos de la experiencia. Por una parte el cartel de la puerta y por otro la circular obtusa y vaga en la cual no aparece escrito por ningún lado nada que PROHIBA de verdad el acceso a la sala con comida del exterior. Básicamente podían poner un cartel diciendo que no quieren que accedan señores con ojos azules o gente con camisetas amarillas y tendría el mismo valor legal . 

Podéis ampliar las imagenes pulsando sobre ellas.

Os animo a  poner quejas cada vez que vayáis, yo la próxima visita la haré con tiempo sól para poder rellenar la hoja de reclamaciones porque señores, pierden un cliente, ganan un hater y además el derecho a pataleta va a ser tremendo porque han enfadado a la cinéfila equivocada.

4 comentarios:

  1. And you are back!! Mira que me gusta a mí la Ana peleona... La echaba de menos!

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  2. Pero entonces es legal que no te dejen pasar comida? A mí me pasó en el mismo cine hace cosa de un mes y hubo que tirar la comida porque decían que habían sacado una nueva ley. Por eso quiero saber si hay o no ley.

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    1. Es abusivo que una empresa que permite el consumo de bebidas y comidas en sus instalaciones no permita aquellas que procedan del exterior: solo tendría sentido y sería un derecho de admisión razonable si dicha empresa dedicara su actividad principal a ello, como es el caso de bares y restaurantes.
      Pedir la hoja de reclamaciones si os impidiera el acceso por este motivo.
      Según el artículo 82 y siguientes de la LGCU es una práctica abusiva.
      El Decreto 184/98 sobre lo que se justifican los carteles de Yelmo y compartís en el artículo en la foto, tiene inferior validez por ser autonómico a una Ley de consumo de carácter estatal. Por lo tanto la contradice y no sería de aplicación.
      En Extremadura ya han sido multados y de la misma forma se justificaban con legislación autonómica que nunca puede contradecir a la estatal por estar en inferior rango legislativo.

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