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LEGIÓN

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Reconozco que a mí Dogma no me gustó mucho, Dogma la de Kevin Smith, se entiende. Eso de arcángeles cabreados y porreros, demonios, y demás cosas en la tierra quedaba un poco cogido por los pelos en pleno Apocalipsis. Bien, lo mismo aplica para Legión que es básicamente la versión “seria” y “grandilocuente” con tintes de cine de acción que llega a las pantallas.

Paul Bettany es Miguel, el arcángel, vaya, que se enfada un poquito porque a Dios se le hinchan las narices (ríete de la crisis) y decide mandar el mundo a la mierda. Entonces los ángeles bajan a la tierra y “poseen” cuerpos humanos para buscar un bebé que por algún motivo es importante en toda la historia. El bebé está en la barriguita de una camarera arisca que trabaja en medio del desierto en la típica y desierta gasolinera.

En medio hay escenas entre hilarantes y dantescas, señoras trepando por las paredes como sacadas de El Exorcista, posesiones algo raras, demonios afilados y ángeles que dan incluso más miedo, tatuajes surrealistas, … pero al final ni chicha ni limoná. Se queda todo en aguas de borrajas. La estética apocalíptica (y post apocalíptica) cansa enseguida y ni un angelote mosqueado con tatuajes acaba de hacer remontar a los humanos en una sucesión de escenas tópicas de acción y algo de gore (que no falten las expulsiones con fluidos corporales por doquier).

En USA la cosa ha funcionado pero en España se ha quedado a medio fuelle de taquilla. Quizás la imagen de Bettany no es tan potente como para llenar las salas y el apoyo de Dennis Quaid tampoco ayuda.


PROS: Si no se toma muy en serio pede hacer un apaño.

CONTRAS: Rancia, rancia.

G.I. JOE

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Tenía que haber empezado a mosquearme antes. Los indicios eran claros. ¿Cómo una cinta de acción basada en unos muñecajos infantiles podía tener una duración de dos horas? Bueno, viendo las maravillas que hacen ahora con los guiones se podía incluso dudar de este pequeño detalle pero tras media hora de disparos, tiroteos, escenas de acción y la imposibilidad de recordar el motivo por el que tantos y tan variados personajes estaban pegándose sólo hay una opción, abandonarse a la orgía de pirotecnia y dejar pasar la película a ver si la cosa cambia.

Hay algo que no se puede negar y es que G.I.Joe está dirigida por Stephen Sommers, director de La Momia que con descaro introduce a todos y cada uno de sus colegas momificados a modo de cameos de medio minuto y creado por los mismos que se liaron a poner efectos especiales en Transformers. Sumen uno más uno y tendrán G.I. Joe.

Lo anacrónico de la variada fauna que nutre esta película consigue que observemos como el “malvado Doctor Who” se ha empeñado en conquistar el mundo con la nanotecnología y empieza por nuestros vecinitos franceses (¡Va! Ver como se cargan la Torre Eiffell casi vale el precio de la entrada, y no se preocupen, la escenita entera la tienen en el trailer). Y es que el multimillonario magnate de las armas ha decidido forrarse a costa del gobierno americano mientras su ejercito de lobotomizados se enfrenta con los G.I Joe, un comando secreto de elite que tiene dos nuevos fichajes “obligados” que perseguirán a sus esbirros / esbirras por todo el planeta para impedir que las peligrosas armas caigan en manos equivocadas.


¿Para esto dos horas? Si señores, alguna forma de amortizar el presupuesto tienen que tener los señores de la productora. Por eso se dejan caer en escena desde Jonhatan Pryce a Karolina Kurkova incluyendo hasta el equipo completo de La Momia como Arnold Vosloo o el mismísimo Brendan Fraser. ¿Para qué? Simplemente para que el baile continuo de personajes insustanciales con todo su background abrumen más al espectador palomitero que puede acabar con una resaca de información innecesaria colada de forma sospechosa de flashbacks entre explosión y explosión.

Del resto de reparto, digamos, titular, poco hay que aportar ya que las dotes artísticas de Dennis Quaid, o Sienna Miller parecen seguir estando en el mismo nivel que antes (y cada cual que lo interprete a su gusto).

G.I. Joe amenaza con una segunda parte en la que sólo cabe esperar que decidan limitarse a una historia sencillita con acción y menos florituras que permita olvidar esta mediocre pero taquillera propuesta veraniega.


PROS: Un humor muy Buckheimeriano (si entienden lo que les digo).

CONTRAS: El aplastante guión a retales machacado por las escenas de acción

SMART PEOPLE

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Pomposo. Es la definición del protagonista de la cinta y también se puede aplicar al resultado final de esta.

Un profesor pedante y austero tanto en lo profesional como en lo personal tras un accidente inicia una relación con una joven doctora. A la vez su hermanastro se muda a su casa mientras su hija adolescente se mantiene inquietantemente pasiva concentrada en su papel de pequeña ama de casa perfecta y su otro hijo se aleja tras intentar conseguir un mínimo de atención.

Si el profesor es bochornosamente aburrido, lacónico y exasperante aún lo es más su hija, protagonizada por el engendro cinematográfico que es Ellen Page que con tanta falsa profundidad de personajes empieza a resultar altamente nociva para la salud del espectador tras esas brillantes Hard Candy y Juno. Ella está como el resto de sus compañeros, perdidos en un mar de presuntuosidad y grandilocuentes conversaciones sobre las miserias de la raza humana sin acercarse siquiera a tener un ápice de sentimiento. Su personaje de niña prodigio incomprendida es posiblemente más necio aún que el de su padre y tanto ella como Dennis Quaid provocan un buen número de bostezos.

Sarah Jessica Parker se muestra tan despistada en los papeles dramáticos como suele estar en los cómicos. Tan sólo Thomas Haden Church consigue hacer despegar un poco la trama rimbombante que pretenden vender con aire de comedia dramática independiente.

¿Qué le está pasando al cine independiente? Parece que lo que antes caracterizaba un género tan interesante se está convirtiendo en una plaga. Argumentos artificiales, diálogos imposibles llenos de replicas rápidas y tan aparentemente brillantes que se nota que son artificiales a la legua y siempre girando entorno a familias más o menos desestructuradas. Películas vacías, estancadas y que no avanzan hacia ningún claro destino. Simplemente grandes envoltorios y nombres brillantes en sus carteles como si ahora obligaran a los buenos actores a cubrir un cupo de cine barato para poder seguir con sus taquilleras careras.

En resumen, un cúmulo de sinsentidos que conseguirán curar el insomnio de cualquiera.


PROS: Thomas Haden Church, el único que conserva la coherencia.

CONTRAS: Que todas las situaciones son absurdamente forzadas.