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BROTHERS (HERMANOS)

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Cuando América se queda sin ideas recurre a Europa. Gracias a la moda del remake se destripan y rehacen cintas que en contadas ocasiones se estrenan comercialmente (incluso) fuera de sus propios territorios nacionales. De ese modo Brødre (2004) de la directora Susanne Bier (Cosas que perdimos en el fuego) se ha convertido en el nuevo dramón de Jim Sheridan, genio del subgénero irlandés independentista y siempre inspirado por Daniel Day Lewis.

En esta ocasión el director ha optado por un lacrimógeno drama con tintes familiares y guerra de por medio con ese tono condescendiente que usan los americanos. Concluir con frases como pedante, falsamente profunda y tremendamente convencional podrían dar una idea sin tratar muy a fondo el contenido de la cinta y ahorrar a todos los incautos, llamados por su amor a alguno de sus prometedores actores protagonistas, el pagar una entrada.

Un matrimonio perfecto, jóvenes, entregados, con dos niñas, una aparente familia feliz recibe la visita del hermano descarriado, tras su paso por la cárcel cumplirá la función de hermano protector mientras el chico perfecto va a la guerra a defender a su país. En ese momento sus vidas empezarán a cambiar, unos descubrirán quienes son en realidad, se pondrán a prueba, se enfrentarán con sus deseos y un largo etcétera que no acaba de cuajar. Esa falsa profundidad patriótica que desencadenan los dramas familiares adornados con el morbo de explotar realaciones extraconyugales no tiene precio en la taquilla. En este caso con protagonistas como Natalie Portman, Jake Gyllenhaal y Tobey Maguire el aliciente es claro y a pesar del cartel claramente prometedor de escenas subidas de tono, la cosa se deshincha aún más al no cubrir el mínimo de chicha que se pretende en un triangulo amoroso al uso.

Brothers es una película sosa, aburrida con tantas expectativas y esa intención de ser memorable que se convierte en uno de los fiascos de la temporada.


PROS: Siempre es agradable ver a Natalie Portman.

CONTRAS: El guión cuajado de tópicos y la pachorra de sus protagonistas masculinos.

LOST IN PUBLICITY: CHARLIZE THERON (y las chicas Lux)

Hay un problema con las mujeres que vuelan a Japón a realizar anuncios y es que suelen ser todos cortados por el mismo patrón, de este modo actrices como Charlize Theron, Penélope Cruz, Kate Beckinsale, Natalie Portman , Liv Tyler , Rachel Leigh Cook, Brooke Shields o Catherine Zeta-Jones han sido las elegidas por una marca de cosméticos para darle la voz (y el pelo) a sus productos en territorio japonés. Por desgracia la gracia (valga la redundancia) de estos spots es muy escasa así que no dejan de ser una mera anécdota en sus carreras publicitarias que abandonan sin problemas cuando reciben la llamada de L’Oreal o Pantene.



Por eso vamos a ignorar estas piezas de clásica belleza y ver sólo una muestra de ellos con la protagonista del día: la guapa Charlize Theron.



La sudafricana paliducha fue estrella de la marca Lux pero que protagonizó otro grupo de spots mucho más entretenido que cumple las características que buscamos en la sección: Es muy friki.

Tiene todos los ingredientes para ser genial: una marioneta histérica, una actriz guapa con cara de no saber qué leñes le están diciendo y un cochecito japo. ¿Qué más se puede pedir?











PD. El por qué del Like a virgin candado por los pitufos sigue siendo una incógnita.

LAS HERMANAS BOLENA

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Mucha publicidad ha rodeado esta producción de época, pero claro, con semejantes protagonistas femeninas: las deseadas Natalie Portman y Scarlett Johansson y el cuerpazo de Eric Bana como objeto de seducción (por no hablar del hermano de estas interpretado por Jim Strugges que avanza lento pero seguro). ¿Cómo no dejarse seducir por estos nombres y cuerpos?


Todo al servicio de la historia, algo libre, pero historia al fin y al cabo del famoso Enrique VIII, conocido mundialmente por su ruptura por la iglesia y sus tórridos romances (casi todos acabados en decapitaciones públicas en Tower of London). Y lo que parecía una producción de gran altura acaba siendo lo que en realidad es una historia de este calibre: Un culebrón como la copa de un pino. Vamos que uno se puede poner a ver Los Tudor (la serie británica, y pasárselo incluso mejor con más morbo y carne).


Deja de lado cuestiones políticas, pasa de puntillas con la ruptura de Roma y decide obviar las cuestiones históricas para abordar solamente la relación de las hermanas por el amor del rey (basado en una novela cuyo rigor histórico es ligero)


Lo único destacable de la cinta de Justin Chadwick es sin duda sus loables interpretes que lejos de ser sus mejores papeles resultan algo anodinos y simplemente cumplen con más o menos dignidad. Durante la primera hora la película lucha por levantar el vuelo y los ánimos del espectador en unas pobres escenas de cama donde la sensualidad es más bien escasa. Y es que Hollywood olvida que a veces la carne es necesaria para condimentar una historia cuya base son las traiciones por amor, donde el sexo debía ser la máxima arma y las dos hermanas deberían ser más exultantes y exuberantes de lo que están para creer que hicieran tambalear el imperio británico.


Y no es por ser partidista pero sin duda y a pesar de haber sido la gran olvidada en la publicidad de la cinta la reina Catalina de Aragón es la personificación de la serenidad y la elegancia de una reina. Magnífica diría yo y contundente la interpretación de Ana Torrent, otra de nuestras pequeñas grandes estrellas. La otra gran estrella pero con pocos minutos de metraje (que llega a eclipsar a las protagonistas) es Kristin Scott Thomas, la madre de las criaturas que roba cada plano que comparte con cualquiera de sus compañeros.


Con una tónica un poco aburrida y una modesta factura Las Hermanas Bolena es una decepción recubierta con un toque histórico pero fácilmente olvidable en el panorama cinematográfico si no fuera por Bana (extrapolable en los caballeros por cualquiera de las musas femeninas) pero que en realidad se degusta con un sabor de rancia decepción.



PROS: Sus protagonistas.


CONTRAS: Las posibilidades que deja escapar.


VIAJE A DARJEELING

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No soy una gran fan de Wes Anderson, casi me podría apuntar al grupo de detractores del cineasta Tejano y esgrimir contra él los problemas de su propia idiosincrasia y su humor indie-fantasioso. Pero aún siendo consciente de ello y analizando la película como conocedora de su peculiar director y guionista debo dejar claro que hasta los más asiduos seguidores coincidirán que Viaje a Darjeeling es una de sus peores cintas hasta la fecha.


Tres hermanos bastante trastornados psicológicamente (y uno de ellos incluso físicamente) emprenden un peculiar viaje para el descubrimiento espiritual. En realidad el mayor de ellos les ha tendido una trampa para que se reencuentren con su madre que desapareció recluyéndose en un pueblo perdido de la India haciéndose monja y que no asistió siquiera al entierro de su padre.


El humor absurdo de Anderson no es un humor de gags y bromas si no de llevar las situaciones y los diálogos al límite (a veces incluso sobrepasándolo). De esa forma los actores que ha elegido para dar vida a sus hermanos protagonistas son también un ejemplo de ello. Adrien Brody, Owen Wilson y Jason Schwartzman, a cual más destartalado y físicamente corrupto que el anterior consiguen dar al menos un poco de coherencia enfermiza a todo.


Anderson no renuncia pues a sus actores fetiche y de hecho disfruta incluso se permite el lujo de invitar a pasarse a la fiesta a Bill Murray en unos primeros primeros y prometedores planos que enseguida se desvanecen. En este alarde de regalos realiza también la proyección del corto Hotel Chevalier, que posiblemente sea lo mejor de la cinta, un preludio sobre la historia narrada en la película donde el hermano interpretado por Jason Schwaetzman se reencuentra con su novia (la misma Natalie Portman desnuda a la que pasará el resto de la cinta espiando telefónicamente) en un hotel parisino, un corto muy logrado por lo que sugiere deja ver más que por lo que realmente es, una especie de resumen de la película que posee un montón de caminos por explorar pero que desaprovecha sin piedad acabando siempre en calles sin salida.



PROS: Las maletas, objeto de culto kitsch; el preludio en forma de corto y los planos secuencia del tren que rayan el surrealismo.


CONTRAS: La película se pierde no sabiendo explotar las situaciones absurdas. En muchos momentos tienes la sensación de que por fin va a despegar pero regresa a estado de letargo.




MR MAGORIUM Y SU TIENDA MÁGICA

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Con la terrible coletilla de “inspirada en Imaginarium” todo espectador español adulto va a tener tantos prejuicios que es posible que se pierdan un buen divertimento navideño. Más en la tónica de Hamleys, Londrés, esta juguetería mágica tiene una peculiaridad y es que no sólo la propia tienda está encantada y sus juguetes cobran vida si no que las personas que entran en ella acaban en cierta forma cambiados por la pertinaz audacia de propietario de la misma. Eso debe ser porque contar con la experiencia de doscientos treinta y cuatro años a tus espaldas como empresario del juguete ayuda.


La figura de Mr Magorium, Hoffman, es un delicioso aliciente para los niños, el anzuelo para los adultos es su gerente de tienda Mahoney, interpretada por Natalie Portman con cierta tosquedad y sosez que tendrá que enfrentarse a la partida de Magorium, a asumir sus responsabilidades y volver a encontrar la magia. En este larduo camino contará con Eric, un niño prodigio de nueve años coleccionista de sombreros y asocial; y Henry, el contable, o como cariñosamente le llaman “mutante” que tendrá también que olvidarse de sus números y volver a ver la vida con ojos infantiles.


Es obvio que nos encontramos ante una cinta que hay que ver con como un niño y en ese caso es posible pasar un buen rato. Quizás ese sea el problema de los americanos, donde tanto crítica como público no entendieron la propuesta y se ensañaron con la cinta tachándola de infantil aburrida. Si, para un adulto cae en todos y cada uno de los tópicos insalvables de las cintas aptas para Todos Los Públicos pero es los niños disfrutan, e incluso un adulto que se vea en la forzosa necesidad de acompañar a su hijo puede dejar volar su imaginación y acabar en lugares que nunca hubiera imaginado… Y es que somos una generación con grandes películas de jugueterías en nuestro haber. ¿Quién no fantaseo con tocar el piano de Big? , ¿O encerrarse con Macaulay Culkin en la segunda parte de Solo en Casa en la gran juguetería? Quizás si Mr Magorium hubiese formado parte de nuestra infancia ahora estaría en esta lista ya que es una fábula con un sentido estético cuidado y una moraleja (y moralina, todo sea dicho de paso) manida pero efectiva.


Lejos de otras propuestas mucho más insatisfactorias como La Niñera Mágica o Una Serie de Catastróficas Desdichas con el mismo envoltorio pero menos materia prima Mr Magorium se deja ver. Cae en muchos errores de novato y se salta a la torera la lógica narrativa pero cuando uno tiene 8 años eso no es importante.


Sólo una inquietud. ¿Qué hubiera pasado si esta cinta cae en manos de Tim Burton?



PROS: La Banda sonora y la fotografía.


CONTRAS: Natalie Portman (y nunca pensé que diría esto).