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La principal exportación de Suecia es ABBA. Claro, más que un país es una placita en medio de Europa que se puso en el mapa gracias a un certamen eurovisivo. Mientras antes se consideraba adaptar cualquier tema de
ABBA fuera de un karaoke como una horterada ahora es casi una obligación. El musical que estuvo en Madrid y ahora recala en Barcelona fue un éxito bastante aplastante. Un buen puñado de canciones míticas y colorines en escena siempre resulta bien. Pero lo que no se podía prever es el desastre de película que han realizado con todos esos elementos.
Una pizpireta jovencita descubre que su madre fue en sus tiempos mozos una chica de vida alegre. Robando su diario se da canta de que tiene en sus manos la prueba irrefutable de quien puede ser su padre solo que (puntos suspensivos) pueden ser tres los candidatos potenciales a la paternidad. Por eso les invita a su boda en nombre de su madre convencida de que con tan sólo verlos adivinará quien es s progenitor. A la boda llegan también las dos amigas más fieles de la madre de la criatura, que siguen siendo tan casquivanas y a veces igual de delicadas que un papel de lijar.
El musical posee coreografías mustias y algo rurales cogidas por los pelos para funcionar en una película consistentes en un coro de marujas ancianas griegas y chicos medio en bolas que no encajan en la mayoría de las letras. Una fotografía a base de retocar blancos y azules, como si el paisaje griego no fuera suficientemente hermoso por si sólo y sobre todo con los peores cantantes de la historia de la humanidad.
¿Quién iba a decir que Bond cantaría tan mal? ¿O que Firth pareciera poseído por un demonio al entonar sus líneas? hace pensar en si de verdad era mejor repetir el doblaje espantoso de El Fantasma de la Ópera y entender las canciones en cristiano además de ahorrarnos el sufrimiento de timpanos (y la de discos que están vendiendo de la Banda Sonora, ¿Alguien me lo explica?
Más correcta, aunque sólo si vemos la media esta Meryl Streep que circundada por las dos únicas personas con algo de saber hacer en el escenario , la camaleónica
Julie Walters que lo mismo interpreta a una anciana que a la madre de Ron Weastley. Pero a pesar de que el trío femenino sea algo mejor que el masculino no se libra de unas actuaciones tan sumamente histriónicas y grotescas que en ocasiones parece que el vaya a reventar la cara a la Streep. Eso sí, l
os ataques de histeria de la primera parte a su hija no los justifica ni un psiquiatra colegiado.
Para desgracia del amante del musical han conseguido, sin proponérselo, caricaturizar todas las actuaciones y bailes degenerando en un burdo intento de comedia romántica donde, para desgracia del que no disfrutara de la obra original, se adivina bastante pronto el desenlace y pierde algunos gags conservando las formas en otros asuntos.
No podemos pedir peras al olmo. Es cierto que
el musical no es más que una sucesión de grandes éxitos unidos por una fina y a veces a punto de desquebrajarse capa de yeso. Pero también es verdad que en su traslado al cine perdió toda la gracia y espontaneidad que tenía e incluso todos los momentos graciosos que poseía. Si ya había poca materia prima en la película hacen una autentica casquería.
Un burdo recital que no merecía la obra original.PROS: El baile de camisetas mojadas para las damas y sobretodo las canciones de los créditos caracterizados a lo ABBA que son lo único decente de todo el metraje.
CONTRAS: La desgraciada adaptación.