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EL MEJOR

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¿Recuerdan los buenos tiempos de Pierce Brosman? Es tío fue Bond, James Bond. Después se dedicó a ejercer de galán con cierto carisma y algo de acción siempre con nombres propios desde Thomas Crown a Robinson Crusoe. Trabajó en comedias, en semidramas y en auténticos bodrios y ahora ha quedado simplemente para rellenar el reparto de películas de sobremesa.

¿Se acuerdan de cuando Susan Sarandon elegía papelones de Oscar? Si, cuando su marido y ella protagonizaban todo lo que tuviera una carga de protesta y denuncia. Cuando tenían tino y saber hacer. Ahora se ha autonombrado la madre coraje y se dedica a llorar las muertes, perdidas y desgracias de hijos en todas sus cintas mientras arrastra su peculiar aspecto ojeroso por la pantalla.

En este caso ambos son un matrimonio que intenta superar la perdida de su hijo, un muchacho encantador y extremadamente perfecto pero que no tiene la fortuna de conocer tan bien como pensaban. En su camino de descubrimiento tendrán que compartir senda con su hermano con problemas de adicción y su “desconocida novia” que ayudará de forma soterrada a que se den cuenta de que detrás de toda desgracia familiar no sólo tiene que haber sufrimiento.

Este melodrama sobre la pérdida de un ser querido no es más que una excusa que no satisface a nivel actoral y cuyo guión basado en tristes flashbacks no acaba de convencer a nadie.


PROS: La actriz Carey Mulligan

CONTRAS: Su línea temporal y argumental y su rollo La Habitación del Hijo mal conseguido.

ARITMÉTICA EMOCIONAL


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La Aritmética es una parte de las matemáticas que se encarga de los números y del arte del cálculo. Paolo Barzman celebra un ejercicio en le que pretende que cuadren igual que en las ciencias exactas las emociones, el dolor, el perdón y el odio de la época nazi en los corazones de unos cuantos supervivientes del holocausto.

Susan Sarandon interpreta a Melanie, una americana que llega al campo de Drancy cuando es una cría donde es protegida por Jakob Bronski (Max von Sydow) junto con Christopher, otro jovencito irlandés. Allí recibe un cuaderno y un mensaje: Apuntalo todo, hay que recordar para poder contarle al mundo lo que ha sucedido aquí. Años después con sus vidas rehechas o deshechas a partes iguales invita a su casa a Jacob que llega acompañado por Christopher por sorpresa (Gabriel Byrne). Allí su reticente marido (Christopher Plummer) se da cuenta de que las viejas heridas de su esposa se hacen aún más grandes al ver a sus compañeros de reclusión.

Son muchas las cintas que tratan de forma directa o indirecta los campos de concentración de la segunda guerra mundial. Lo más habitual es ver reflejado el dolor del campo en la propia pantalla y no tanto las secuelas psicológicas de años posteriores en aquellos que tuvieron, o no, la fortuna de sobrevivir al exterminio que en ellos se produjo. Pero lo común en todas ellas es demostrar que las heridas son tan difíciles de cerrar que es imposible olvidar lo que sucedió yendo siempre un paso más allá, pidiendo que de hecho no se olvide, que se recuerde para la posteridad el error del pasado. Y siempre que se adentran en estos territorios poco explorados es por un motivo sencillo, el interior de los personajes es tan confuso que es complicado plasmarlo en la pantalla y pierde, inevitablemente fuelle.

Así después de abandonar el campo de Drancy a las afueras de París todos los personajes parecen seguir atrapados en él. Melanie se casó con un amable y en apariencia bondadoso profesor y se mudó a Canadá donde siguió recopilando los datos que le pidió su protector manteniendo demasiado viva su memoria y arrastrando a una inseguridad familiar a su esposo y su hijo que siempre están a la sombra de s devastadora realidad. ¿Se puede o se debe olvidar lo que ha pasado? ¿es posible superar una desgracia así? Hay amor suficiente para que los supervivientes no se vean acosados por lo vivido? Son las preguntas son respuesta que circulan en esta cinta que intercala conversaciones con silencios más reveladores que las palabras y flashbacks para ilustrar y comprender la relación que surge entre todos ellos.

Pero la simplicidad del tratamiento consigue que en un determinado momento las preocupaciones banales y un retrato más bien plácido regodeándose en los paisajes se entre en derroteros más carnales que rompen el tono nostálgico y sentimental para adentrarse en terrenos más farragosos mezclando sentimientos ajenos y latentes en la pareja protagonista, y me refiero tanto a Melanie y su esposo como a Melanie y Chistopher. Y es cuando aparecen los planos plásticos que pretenden resolver los conflictos internos con la belleza de las metáforas dejando todo a medias sin explicación y ansiando un final feliz que nunca llega restando algo de emoción a una historia de por ende tan dramática que pesa sobre las espaldas de todos ellos porque como reconoce su hijo vivir “dos millones de judíos en el trastero” es un peso que ninguna familia puede soportar.


PROS: La presencia de sus cuatro protagonistas

CONTRAS: La desubicación que causa la desgracia cuando la fotografías en tan idílicos parajes.

EN EL VALLE DE ELAH

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Tommy Lee Jones va a ganarse el sobrenombre de Hombre de Hierro como siga eligiendo los papeles que escoge últimamente. Primero empieza con En el Valle de Elah para continuar con la cinta de los Coen. En ambas no cambia el rictus la mayor parte del tiempo. Pero también en ambos casos está brillante. Otro que se ha colado en las dos películas es Josh Brolin, que en esta conserva un discreto segundo plano pero que ha tenido un año redondo completado con American Ganster) y que se ha convertido en una pieza fundamental del engranaje de toda cinta de calidad que se precie.


En el Valle de Elah un padre busca pistas sobre la desaparición de su hijo tras su regreso de Irak. Es un padre bastante concienciado ya que es el segundo hijo que pierde y además toda la familia tiene una importante tradición militar por lo que será constante e incisivo en todos los pasos de su investigación. Le ayudará una joven agente de policía que tras las reticencias iniciales acaba viendo que verdaderamente la muerte de Michael tiene aspecto más que sospechoso. La investigación oficial y extraoficial junto con los videos del móvil del soldado fallecido conseguirán hacer encajar poco a poco las piezas de un puzzle bastante desalmado de las crueldades de la raza humana.


A pesar de su claro cariz independiente (exclusivamente en cuanto a inversión realizada) la solvencia de guión y actores consigue un acabado casi perfecto en este thriller militar que deja poco descanso al espectador. Alterna momentos de confesión íntimos con la crudeza de una realidad entre la guerra y la vida cotidiana que se hace difícil de encajar.


Interesante propuesta de Paul Haggis que seguramente dure poco en los cines. Si hay posibilidad es muy aconsejable visitar la sala para deleitarse con tan soberbias interpretaciones. Se atreve a no hacer apología de lo bueno y lo malo en un tema tan rastrillado como la guerra, o la bondad del hombre.



PROS: Su sobriedad y la simbología de las escenas de las banderas.


CONTRAS: Desaprovechar a Susan Sarandon.


ENCANTADA, LA HISTORIA DE GISELLE

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Cuando los personajes animados se escapaban de sus mundos de ficción y desembarcaban en Londres la cosa era mucho más entretenida. Mary Poppins o la Bruja Novata consiguieron que cantar o hablar con animales de dos dimensiones no sólo fuera normal si no que estuviera muy bien visto. Pero Giselle,… ¡Oh! Eso es otra historia.


Después de meditar sobre esta película tan tremendamente aburrida y tonta he decidido entretenerme con la fantasía del príncipe encantado (no el teatrero James Marsden que está de moda tras Hairspray) si no con Patrick Dempsey que, le pongas bata de médico o traje de época, con ese peinado atemporal y acartonado queda divino. Aunque parezca que le estoy poniendo verde no es esa mi intención ya que en realidad escondo tras estas palabras el deseo ardiente de despeinarle en términos que no debería hacer públicos.


¿Qué anima a tremendo señor a meterse en la última producción de la Disney? Espero que sea por el gusto de compartir cartel con la Sarandon (otra que parece perdida en este sin sentido) o eso de que sus pequeños que acaban de venir al mundo (gemelos le han tocado al pobre) puedan ver pronto las pelis de su papa con orgullo pero no acabo de ver la justificación a tamaño petardo. Del resto del reparto… Amy Adams no tienen ni puñetera gracia; Idina Mendez que canta como Dios (protagonista de musicales de Broadway y del West End como Rent o Wicked) no tiene ni una escena de canto; Timothy Spall que se ha quedado con cara de Colagusano hasta que se muera de viejo…¡un sinsentido!


Ninguna gracia y ningún interés este cóctel disneliano para las fiestas navideñas. Muchos niños encantados con los efectos especiales y que poco saben de las cintas míticas de Disney que Encantada, La Historia de Giselle plagia con impunidad y poco tino, y sus padres haciéndose cruces sobre lo mal que madura el cine infantil en el siglo XXI.


Y encima Patrick no se quita ropa (aunque pierda de forma bastante penosa los pantalones). ¡Menudo desperdicio de hora y media!


PROS: Te puedes entretener en buscar el cuento al que plagian en cada escena.


CONTRAS: Ninguna frescura para el público adulto.