Z., la ciudad perdida

21.2.18 Ana Belén Pacheco 0 Comentarios


Película: Z., la ciudad perdida.
Director: James Gray.
Intérpretes: Charlie Hunnan, Sienna Miller, Tom Holland, Robert Pattinson, Angus Macfadyen, Franco Nero.
Proyección: Princesa.
Afluencia: 69 personas.
Valoración: 5.



El río Amazonas ha ejercido a lo largo de la historia una gran fascinación por sus habitantes, la selva y la posibilidad de encontrar una ciudad dorada o una civilización perdida como es este caso. En el cine ha ejercido fascinación a Saura y de manera especial, a Werner Herzog pues hizo doblete con "Aguirre, la cólera de Dios" o "Fitzcarraldo ( se hace mención en la cinta que me ocupa) y queda pendiente la película del tremendo rodaje por Klaus Kinski y las condiciones de esta zona. Aquí aborda una expedición cartográfica que muestra situaciones reales aunque arrimando el ascua de los tiempos actuales como el separarse de una familia y ser la madre el pilar, el cómo preparase, el dinero y los apoyos. Todo ello transcurre inicialmente a principios de siglo en una Inglaterra eduardina y con los nubarrones de la Primera Guerra Mundial en el horizonte. Entre el romanticismo, el jingoismo, la obsesión y la lucha de clases, el desprecio a lo exótico se mueve el protagonista. Es la parte más enriquecedora, añadida por la exquisitez británica, la cual no cede en estos tiempos, la banda sonora adecuada a cada momento. Muchos temas a tratar pero diluidos al final, como si fuese una gaseosa abierta pues lo esencial, la aventura no da mucha sensación de dramatismo, falta más divulgación en el contacto con las tribus pues no sabemos en ningún momento cómo se llaman veo poco dsquiciamiento en la obsesión de Percy Fawcett, personaje real. Me sobra también mucha grandilocuencia, aunque los tiempos de entonces se prestan a ello. Los actores no enamoran, no quedan en la retina al poco de salir, salvo Sienna Miller, quien merecía una película aparte pues su trabajo se queda corto para lo que puede ofrecer. Emociona volver a ver a Franco Nero, tras muchos años alejado de la pantalla grande, pero empalidece ante el desencajado KInski. La fotografía mantiene las mismas tonalidades y eso contribuye a restar ritmo y a ser una obra irregular pero sube la temperatura los temas a tratar. Sin embargo no deja de ser bastante bienintencionada y un film insólito en los trabajos de James Gray, pues su hábitat es Nueva York, aunque va por otros derroteros a Woody Allen o Martin Scorsese

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