Alma Mater




Película: Alma Mater.
Director: Philippe van Leeuw.
Intérpretes: Hiam Abbas, Diamond Bou Abdoul, Juliette Navis, Mohsen Abbas, Moustapha Al Kar.
Proyección: Renoir.
Afluencia: 72 personas.
Valoración: 5.

Las películas de guerra se han centrado en muchas ocasiones en el despliegue de medios y se deja atrás lo que ocurre dentro de una vivienda donde los dramas son mayores si cabe pues en muchos casos son personas que lo único que desean es vivir y sacar a los suyos. Recuerdo una obra recreando parcialmente este drama de manera casi cómica, "El pianista" de Roman Polanski El director belga Philiippe van de Leeuw, ya había puesto en su primer largometraje, "El día en que Dios se fue de viaje", su objetivo en el genocidio ruandés. Aquí están reunidos una madre de familia, sus hijos, la novia de uno de ellos, la sirvienta y un matrimonio vecino con su hijo recién nacido. Todo ello ocurre durante el conflicto sirio, bajo los bombardeos durante un día. Pero se puede ver cómo se adaptan a la situación, a pesar de la escasez de agua, los olores del baño, el no salir siquiera a la terraza por miedo a los francotiradores o el tener la puerta atrancada. Y esto mostrado con una pasmosa naturalidad y es creíble como esos habitantes conviven aceptando la realidad externa. Pero era necesario crear nuevas situaciones dramáticas dentro de la casa y ahí aparecen giros de guión algo forzados como el abrir la puerta sin una explicación lógica, o situaciones de tesis como el marido del que no se sabe su suerte, la violación o escenas algo absurdas como el romance del novio con la mujer escudándose en la atención hacia ella y bajo la pasividad de su chica. En el tiempo que dura la cinta se echa de menos más dramatismo pues en las escenas clave falta garra. Esos fallos son solventados por esa madre coraje, Hiam Abbas, una actriz que ha trabajado en varios lugares del mundo, incluso se la ve en "Munich" de Spielberg, la cual recuerda el desgarro y la belleza de heroínas italianas como Anna Magnani o Sophia Loren. Mucho talento aunque el resto del reparto no está a su altura. Acercamiento interesante a la realidad no vista en los medios pero acaba por ser bienintencionada pero irregular su desarrollo.

La forma del agua




Película: La forma del agua.
Director: Guillermo del Toro.
Intérpretes: Sally Hawkins, Richard Jenkins, Octavia Spencer, Michael Shannon, Doug Jones.
Proyección: Princesa.
Afluencia: 168 personas.
Valoración: 5.

Los directores mexicanos siguen acaparando estatuillas, siendo curioso que el país azteca sólo haya logrado tres candidaturas a los oscar en el apartado de película de habla no inglesa. Esta vez le tocaba a Guillermo del Toro con una carrera consolidada. En cada obra suya se ve su gusto por el mundo fantástico y rodando en Hollywood. Esta cinta, además logró un hito como conseguir el León de oro en Venecia, algo que las películas estadounidenses, apenas lograban en su día en Berlín. Aquí recrea una vieja historia como al relación de mujeres y monstruos ya vista de una manera u otra en la pantalla, especialmente en la serie B, con ese afán de hacerlo grande por los medios que se manejan hoy en día. Se agradece que la  protagonista sea una persona poco agraciada pero una actriz de prestigio como Sally Hawkins y es de apreciar alguna escena como la salvación de la criatura pensando que su robo lo hizo un comando especial o el baño inundado. Valoro el comienzo y la maravillosa música de Alexander Desplat pero agobiante tantas canciones referentes a lo que se escuchaba en los primeros sesenta, también es impecable la fotografía que la convierte en "La Amelie del pantano". Pero en conjunto naufraga por un guión poco cuidado, maniqueo, por mucho que un cuento sea así, pero el problema es la credibilidad de unos personajes planos, que no enamoran ni traspasan la pantalla para mi gusto, por mucho que haya actores premiados. En vez de combinar géneros los mezcla, como si el director quisiera poner en dos horas todas las ideas que se le ocurren pero provocando disgusto el sexo, el gore, el humor burdo, la historia romántica. A pesar de la ambientación falta la inspiración que sí hubo en "El laberinto del fauno" donde la dirección artística sí es envolvente. Por otra parte repatea la separación del bien y el mal. En la parte positiva se hallan mujeres, negros, homosexuales y hasta un ruso y en el otro lado un blanco. El enamoramiento es poco creíble y podía haber puesto un anfibio al estilo Shrek o al jorobado de Nôtre Dame. No molesta al usuario pero si hay ironía deberiamos pedir mucho más que un panfleto con aires anti-Trump.

Tres razones para llevar a los niños a ver Campeones

Campeones es la última propuesta de Javier Fesser, una cinta que ha recaudado la friolera de 16 millones de euros en taquilla, cosa nada despreciable, y sigue sumando espectadores. La película, a parte de un puñado de muy buenos personajes y un trato impecable y digno de las personas con diferentes capacidades, y sobre todo, de la forma de reaccionar ante ellas del resto de la humanidad, se puede valorar como una comedia solvente y entretenida, formalmente correcta y muy acorde con el cine de Fesser. Javier sabe hacer cine para hacer disfrutar a su público y de paso , si este quiere, dejarles pensar sobre lo que han visto.


Sorprendentemente la película ha obtenido la calificación de Para todos los públicos. A pesar de ello y suponiendo que quieras llevar a tus hijos debes tener en cuenta varios factores. El lenguaje que emplean en algunas conversiones puede no ser adecuado. No es que se pasen la cinta diciendo tacos pero hay alusiones explicitas a sexo en algunas de las escenas por parte de un par de personajes. La historia es fácil de seguir, si nos centramos en la narración del entrenador y el equipo es bastante simple pero por ejemplo las relaciones interpersonales del personaje de Javier Gutiérrez se les puede hacer más complicado o menos interesante, en caso de que los niños se distraigan con facilidad perderán el hilo rápidamente.

Yo decidí llevar a mi hijo de 5 años a verla al cine por dos razones: Él me lo pidió al ver el trailer y en su clase hay un chiquillo con necesidades especiales. 

Puede parecer una tontería y aunque me considero un ser vivo muy tolerante, comprensivo y demasiado dada a la sobre explicación pero el tema del compañero de clase ha sido siempre complicado de tratar, no por dejadez, si no por falta de herramientas para que fuera capaz de entenderlo. Siempre hemos usado frases simples para explicar que el niño "le cuesta un poco más" o que "hay que ayudarle un poquito" pero un niño cuyo único contacto con la discapacidad hasta la fecha es este está más preocupado por saber por qué su amigo no puede comer sólo o  por qué a veces no obedece. Así que hasta la fecha hemos intentado responder a esas preguntas dentro de nuestro conocimiento pero sobre todo intentando no crear una barrera que le diferencia del resto de la clase. No ha sido fácil, de hecho no creo que lo hayamos conseguido del todo hasta al fecha pero seguimos trabajando con ello.

Así que cuando viendo el trailer el peque se interesó en ver la película de "baloncesto" vi el cielo abierto para tratar muchos de los temas que aborda. Y para eso ha sido brutal.

Pero quiero daros tres razones para ver Campeones, si no en el cine en casa dentro de unos meses, y sacarle jugo: 

1. Abordar la discapacidad.

No siempre las películas sobre discapacidad tienen un trabajo de documentación y asesoramiento tan genuino como Campeones. Desde ese conocimiento el guión destila respeto , sensibilidad y lucha contra los estereotipos hasta el último minuto. Pero no de manera doctrinal, no hay nada peor que ver una película que te diga lo que debes pensar, te va dando los datos para posicionarte y entender cada miembro del equipo, incluso al entrenador y respetarlos por cómo son y cómo han llegado hasta allí.

En este caso sólo hablamos de discapacidad intelectual.


2. El trabajo en equipo

Como en todas las películas sobre deporte el elemento del trabajo en equipo, la superación personal y el sentimiento de pertenencia aparece muy dosificado y controlado. Es cierto que en estos casos la relación interpersonal, la socialización y ayudarse unos a otros es lo más necesario. De esa parte la bondad de los personajes y ese canto a la diversidad casi toman su forma más compleja y ayuda a dar coherencia real al relato.

3. Generar el diálogo

Es cierto que en mi caso nos hemos centrado en hablar sobre la discapacidad. En intentar que después de ver y apreciar a personas que son felices y consiguen hacer cosas extraordinarias vea, desde el principio sin haber generado prejuicios, la diversidad como algo normal y positivo. Pero hay muchas más líneas de diálogo. Muchísimas, Y muy necesarias para diversas edades.

Se puede usar para tratar el bulling, la discriminación, la integración, ... Y tienes una escena o un diálogo específico para poder argumentarlo todo. Es más, en un momento determinado el director del centro explica los motivos que causaron algunos de los problemas de los muchachos y cómo se desvuelven en esta vida de una manera maestra, sin juicios y de forma tan clara que golpea como una bofetada.

Si dudas sobre ver Campeones mi consejo es que debería ser obligatoria para niños a partir de 8 años acompañados por un adulto. Y el adulto tiene que hacer el esfuerzo de orientar y resolver las dudas que puedan surgir. Así el cine a parte de ser entretenido te hace aprender, y en este caso hasta ser mejor persona.

Salas infantiles. ¿Sí o no?

Creo firmemente que el cine es una acto social. No es lo mismo ver una película en tu casa que el ritual de asistir a una sala, los trailers, las palomitas, las miradas durante la proyección... y eso sí no contamos los festivales, los Trash entre amigos y diversas vertientes que le dan todavía un toque más participativo. Ir al cine siempre ha sido especial y lo he intentado trasmitir así a mi vástago.

Llevo ocultando la existencia de la sala infantil a mi hijo desde hace años. Va al cine desde que tenía un año, al cine convencional, se entiende, porque con meses el cine de verano lo tenía rastrillado del todo. Desde la primera proyección aprendió a estar quieto, callado y atento, a disfrutar de la película antes, durante y después. Pero desde hace un tiempo en los trailers de nuestra sala habitual han puesto anuncios de las Salas Junior, una sala especial que tiene zona de juegos para niños de hasta 3 años y un tobogán gigante para los mayores (entre 90 centímetros y el metro veinte). Además puedes elegir entre tumbonas, cojines, puffs... al final es una experiencia diferente que no quería probar.



No es que tenga nada en contra de los parques de bolas pero estoy bastante segura de que ese factor afecta a la experiencia y concentración del cine en niños pequeños. No nos engañemos, si entras a jugar y te hacen sentarte en pleno hype lo tienes complicado. Es más, si sabes que en medio de la película te van a parar para poder seguir jugando como la película no te guste mucho puede ser como un viaje ochentero a Torrevieja, con niños preguntando continuamente cuando vamos a llegar, o lo que es lo mismo, cuando van a cortar para salir pitando o, incluso peor,  que desde el inicio no han entrado en la historia porque están a otra cosa. No les culpo, yo con cinco años haría lo mismo.

Reconozco que no me gusta el concepto, el cine mola tal cual, no es necesario innovar en según qué sentido. No os penséis que es niñofobia porque a esas salas vas con niños siempre, de hecho las normas especifican que sin un menor de 13 años no puedes ni entrar, es la esencia de convertir el cine en otra cosa. Es más, existe otra sala para adultos en la que la experiencia incluye una tumbona y pedir comida a la carta. No acabo de entender como puedes comer te una pizza tranquilo y ver la película al mismo tiempo. Es más, el aromita de según qué comidas puede ser una experiencia 4D que añadir a la proyección. ¿Recordáis en vuestra infancia cuando te tocaba al lado al señor del bocata de chorizo y estabas oliendo el tufillo toda la película? Pues igual pero en plan Gourmet.

Poniéndome en la piel de un niño, es más, contrastando con ellos la idea de la Sala Junior mola pero tampoco es para tanto. Con la sala llena a duras penas puedes tirarte una vez por el tobogán así que en el descanso estás 15 minutos en una cola infernal.  Entre la parte de juego del inicio y la del entreacto además conviertes la película en dos horas que es complicado para muchos pequeños.

Iremos ocasionalmente a esta sala, porque los críos son críos y eso les gusta y los sacrificados padres que apostamos por los minicinefilos tenemos que alimentar sus ganas también pero poco. Una vez probada, sopesando pros y contras y sumando el precio de la sala seguiremos felices y contentos con los días del espectador, decidiendo si queremos pedir palomitas o comprar alguna chuche y haciendo coloquio post película delante de un helado a la salida.

¿Habéis probado estas salas? ¿Las conocías? ¿Qué opinas de ellas?

¿Qué es el Test de Bechdel?

Os quiero explicar lo que es el Test de Bechdel, también conocido como Test Wallace o The rules, se trata de un sencillo  cuestionario de tres preguntas muy generales que te permite saber si una película es o no es machista. Partimos de la base de que no existe ningún rigor científico que pueda afirmar que este test puede adjetivar de manera absoluta el contenido de una cinta pero es un interesante ejercicio en caso de duda o simplemente por diversión. Debido a lo que cambia el cine es muy complicado que aplicando estas normas puedas llegar a una conclusión realista sobre el machismo real de un filme pero en sus origen quizás servía para ejemplificar de forma contuntende la brecha de  género en las representaciones artísticas.


Su origen es bastante antiguo, surge de un estudio sobre Una habitación propia (1920) donde Virginia Woolf criticaba los roles femeninos en la literatura y los justificaba sólo como soportes para los personajes masculinos. Es decir, las mujeres solo servían para dar contenido a los personajes machos. Esta idea se retomó en el comic Unas lesbianas de cuidado de Alison Bechdel y sale directamente de la inspiración de su amiga Liz Wallace. Su aparición triunfal fue en el año 1985 en la tira cómica llamada "The Rule" y desde entonces es bonito aplicarla de vez en cuando aunque sólo sea por diversión. En realidad son simplemente tres normas super básicas:

¿Aparecen al menos dos personajes femeninos con nombre?
¿Estos personajes hablan entre sí en algún momento?
¿Tiene la conversación algún tema que no se centre en un hombre?

Si alguna de las respuestas es NO la obra, ya sea cine, serie, obra de teatro, etc habría suspendido el test y pecaría de machista.

Hagamos el ejercicio inverso. Si ponemos las preguntas en masculino seguro que os costaría encontrar una película que no cumpliera estas normas. Pero en caso de ser mujeres lo complicado es encontrar alguna que las cumpla.

 De este modo suspenderían casi todas las cintas estrenadas, clásicas o actuales, y sólo se salvarían excepciones rarísimas. Eso sí, hay estudios que demuestran que casi todas ellas tiene mujeres firmando el guión o en la dirección.

Como anécdota películas como La Guerra de las Galaxias, Harry Potter, la mayoría de Pixar o incluso Cuando Harry encontró a Sally suspenderían el test. ¿Cómo te quedas? Yo muerta.

Partiré de la base de que este test obviamente no es una manera de medir 100% efectiva de comprobarlo porque dejamos muy de lado determinados factores que también influyen como la cantidad de dialogo que llevan los personajes femeninos, o la ausencia de factores para que se den estas condiciones . Me explico, ¿Es Gravity machista? No pasaría ninguna  de las preguntas pero claro, el personaje femenino pasa la mayor parte del tiempo en el espacio con un hombre o incluso sola.

Si no es fiable el test... ¿Para qué os cuento todo este rollo? Pues es fácil, se trata de una forma de medir la presencia de las mujeres en las artes, de conocer el respeto y el tratamiento que se les da , pero sobre todo, o más importante,... ¡¡Para iniciar un diálogo sobre ello!! Así que no os cortéis, aplicar el test al salir del cine y así tenéis más de lo que hablar fuera de los elementos clásicos e intelectualoides en los que nos centramos. ¿Qué os parece como experimento?