Mostrando entradas con la etiqueta Geraldine Chaplin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Geraldine Chaplin. Mostrar todas las entradas

EL HOMBRE LOBO

*****

Otra película de acción con toque de terror que llega a las pantallas de puntillas y por los pelos, aprovechando la coyuntura de que en San Valentín no todo son florecillas y amor se estrena finalmente la cinta protagonizada por Benicio Del Toro y Anthony Hopkins con la inquietante presencia de Hugo Weaving, la omnipresente Geraldine Chaplin y la preciosa Emily Blunt. Hasta aquí el reparto y lo que puede considerarse lo más interesante de la cinta.

Y es que El Hombre Lobo a pesar de su elaborado diseño de producción no cuenta con grandes excesos en ningún otro campo. El hijo pródigo regresa a casa por la desaparición de su hermano que aparece terriblemente mutilado, es recibido por su inquietante padre y la desconsolada novia del difunto que clama venganza y le suplica que encuentre al salvaje que mató y mutiló a su amor pero Scotland Yard también siente curiosidad por el caso y su sospechoso es mucho más mundano que las leyendas que se cuentan por el pueblo que envuelven a criaturas extrañas y trasformaciones con luna llena. Y hasta aquí mis queridos lectores podemos leer aunque en su trailer se arriesguen a destripar en el sentido menos gore de la expresión el contenido casi integro de la trama.

Una historia simple y bien ambientada con toques de carnicería de la cara y alguna sorpresa (que no lo es tanto para un espectador medianamente avispado). El hombre Lobo es quizás una decepción por las expectativas y la espera aunque pueda ser observada como una cinta coherente y entretenida sin grandes alardes, quizás el ya citado plantel de actores hacía esperar algo más elaborado y sugerente pero al final se queda sólo en buenas intenciones y u título de licántropos más que sumar a la lista.


PROS: El sugerente equipo artístico y la cuidad ambientación.

CONTRAS: Su pasmosa predecibilidad.

IMAGO MORTIS

*****

Imago Mortis es una película atípica. Se trata de una coproducción española, italiana e irlandesa. De española tiene casi todo el elenco Alberto Amarilla, Leticia Dolera, Alex Angulo,… de Italia tienen los decorados, grabados en Turín y de Irlanda el idioma inglés.

Quizás todos estos elementos hagan que en lugar de parecer una producción con sabor europeo sea una película algo rara. ¿Por qué? Sencillo. En primer lugar los doblajes son extrañamente malos. Incluido el de su protagonista masculino que a pesar de estudiar para doblarse a así mismo resulta anacrónico (si eso pudiera ser posible cuando usas tu propia voz).

Y precisamente sin abandonar a Amarilla también resulta muy traumático ver cómo aprovechan la mínima para descamisarlo con el claro objetivo de convertirlo en una suerte de sexsymblol made in Spain. ¡Y mira que hace un frío que te cagas en Turín! Pues él enseñando abdominales (¿Cuándo le han crecido?) mientras pone el inglés de Fuga de Cerebros en marcha.

Nótese la diferencia entre el bracito de la izquierda y el brazaco de la derecha

Bruno es un alumno en una prestigiosa escuela de cine. Es un tipo rarito, se saca una foto cada mañana, deambula por los pasillos, y parece algo afectado por la muerte de su familia pero cuando empieza a ver fantasmas inicia una investigación que le hará descubrir un aparato muy interesante: el tanatoscopio. Un sistema casi mágico que permite capturar la última imagen que se ve antes de morir y que fue el primer intento de fotografía. Digamos que obviando el hecho de que su base científica, empírica y de todo tipo es inexistente y que no se cree nadie nada, desde la dinámica del aparato a que Amarilla sea un guaperas de cine podemos concluir que la película es un pobre ejercicio en el campo del terror. Traducción: da mucho más miedo ver la programación diaria en horario de sobremesa que Imago Mortis.

Además la pobreza, sobre todo artística, resulta algo inquietante en esta suerte de “semidebut” de Stefano Bessoni, que por las críticas de la cinta en su país de origen puede ser llamado a realizar el despegue del terror a la italiana como no se conoce desde su época dorada en los sesenta. Una pena que de verdad sea su única esperanza.


PROS: La nieta de la Chaplin. Puede que quizás lo único salvable.

CONTRAS: Los arquetípicos personajes y las actuaciones de serie adolescente.

MELISSA P


*****

En el 2004 un libro revolucionó las librerías italianas. Fue Cento colpi di spazzola prima di andare a dormire (Cien cepillados antes de acostarse, traducido al español como Los Cien Golpes o Diario de una Adolescente) de Melissa P. apareció seguido de una importante polémica. Algunos pensaban que era un delicioso golpe de marketing, que las aventuras narradas en sus páginas no podían ser realmente escritas por una chica de 16 años. Al ser menor de edad su nombre seguido simplemente de una P fue el pseudónimo misterioso donde se escondía esta promiscua chica siciliana que narraba en sus líneas con detalles vagos sus sorprendentes relaciones carnales desde los 14 a los 16 años. No era el tosco estilo de su literatura lo que preocupaba si no la posibilidad de que una cría pudiera contar en primera persona toda suerte de experimentos sexuales tan vívida y sobretodo promiscuamente siendo una niña aún. Cuando cumplió los dieciocho años la chica salió a la luz, Melissa Panarello se llamaba, y no era ni un sesentón sátiro ni nada por el estilo, era, de verdad una niña. Levantó de nuevo la polémica, se volvió a hablar del libro, se tradujo a varios idiomas más y llegó a la cifra nada desdeñable de 650.000 copias en Italia. Con ello también llegó la adaptación al cine de su novela e incluso poco después su segundo libro.

Para el cine Luca de Guadagnino decidió que no era necesario basarse literalmente en la novela ya que, en ese caso, nos encontraríamos ante una película de dos rombos, por eso las líneas del diario sirvieron para explicar las motivaciones de esta niña caprichosa que empieza a convertirse en mujer explorando una sexualidad de forma tan poco sana renunciando al idealismo y al romanticismo que le correspondería por su edad. De esta forma sólo recoge alguna de sus prácticas en escenas que evocan más que enseñan y que encarna la española María Valverde (La flaqueza del bolchevique), en el reparto otro español Nilo Mur, como un simple secundario y la presencia imponente de Geraldine Chaplin como abuela de la promiscua adolescente.

Melissa vive en un hogar desestructurado. Su madre está más preocupada por sus propios problemas que por su hija, su padre trabaja en una plataforma petrolífera y no regresa nunca a casa y su abuela, anclada en los sesenta es la única que parece entender y comprender a la muchacha. Melissa, tras tener su primera aproximación al sexo de una forma bastante brutal decide descubrir su cuerpo por todos los caminos que posee experimentando en relaciones profundamente carnales buscando el agrado del chico por el que profesa devoción con poco éxito. Después de superar el primer desencanto con el amor de su vida se vuelca en una serie de actos sexuales que tendrían en muchos casos la calificación de delito.

Melissa P opta por el inteligente camino de mostrar más el camino interior que el de la carne. Físicamente el libro no es fácilmente explotable en celuloide por lo que centrar el guión en los procesos internos de la adolescente para que el espectador intente comprender su situación era lo más razonable. Aún así fracasan. La película se convierte en una sucesión de relaciones adornadas por las meditaciones furibundas de un diario infantil que está tan mal escrito como mal estructurado en la pantalla. Adaptar un libro es complicado, si además es un diario s aún más complejo y si de ese diario que recoge un año de vida sólo a través de relaciones sexuales la cosa se vuelve claramente imposible. Melissa se convierte poco a poco en un personaje irreal, poco creíble e incluso antipático a pesar de la magnífica interpretación de la española y ahí está su tropiezo. Sin esa piedra angular la relación familiar, tan sólo esbozada, pierde el ritmo y el continuo avance a la autodestrucción dejando las puertas abiertas al happy ending lo hacen peor aún por el tufo a moralina barata que consigue.

Y es que el error de base lo cometen al adaptar de forma tan mojigata un relato con tan marcado contenido erótico. Caricaturizan el personaje de Melissa hasta convertirlo en una niña consentida y ñoña cuyo máximo recurso es poner caras en los primeros planos de los que Luca de Guadagnino abusa y, no contento con ello, el recurso de fundir las escenas sexuales en negro siempre sobre la cara de Valverde, suponemos, para no enseñar más de lo necesario. Francamente recuso que usado en exceso cansa. No contento con ello decide hacer una fotografía algo preciosista y se deja seducir por algunos planos imposibles sin ningún criterio narrativo concreto.

Francesca Neri, experta antaño en estos papeles y en películas con carga erótica, vio el potencial del libro y decidió producir la película. En España, que nos va mucho el morbo, encontraron productora, por lo tanto la cinta es coproducida aunque se grabara en el país italiano y en su lengua. Grandes secundarios como el irreconocible Elio Germano (me costó más de un cuarto de hora identificarle) o la impresionante Geraldine Chaplin colaboran a una factura general al menos satisfactoria. Además de todos estos ingredientes la carga de la sociedad siciliana, algo indignada por que se hablara de sus adolescentes en estos términos y la crítica negativa de la autora del libro (creo que en parte debido a que ella quería inicialmente protagonizar la película, la muy insensata) ayudaron a que inmediatamente se convirtiera en un taquillazo.

Para rematar la jugada tengo entendido que el doblaje en español dejaba bastante que desear dando aún más razones de anticlima al ver la cinta.


PROS: María Valverde. Y la relación de Melissa con la abuela.

CONTRAS: La mojigatería del director destruye los pocos puntos interesantes.