OH DIOS MÍO, SOY EL ANGEL DE LA MUERTE

Antes abro esta boquita y antes la cago. Si hace un par de días me ponía reflexionar sobre los casi-treinteañeros que triunfan en Hollywood y acaban encontrando la muerte abrazados a frascos de pastillas antes me cargo a una de las jóvenes promesas del cine.

Si, me siento especialmente culpable ya que el día antes había visto I’m Not There y mi pensamiento tras el visionado fue: “Menuda mierda de película, menos mal que al menos Heath Ledger se desnuda”.


Ayer, justo antes de leerlo en Internet un nuevo amigo me contaba una discusión acalorada sobre Brokeback Mountain y me acordé cuando le vimos pasar todo rubio él en la entrega de premios de los Bafta ese mismo año. A esa hora debía ser ya oficial que había muerto en su apartamento donde apareció en el suelo sin signos de violencia y con un frasco de somníferos. El chaval tenía 28 años y era padre de una niña de 2.


Meteórica carrera desde que coprotagonizó El Patriota o Destino de Caballero, después una serie de films de dudosa calidad y presupuesto variable para finalmente estos últimos años volver al buen camino con producciones independientes y grandes estrenos como su papel de Joker en The Dark Knight (la nueva de Batman) que le volvían a poner en la mira de los mejores actores de Hollywood. Rodaba en estos momentos The Imaginarium of Doctor Parnassus.




2 comentarios :

  1. No entiendo lo que pasa por la cabeza de una persona para hacer semejante barbaridad... no creo que su vida fuese tan mala y terrible para ponerle fin de esas maneras...

    Por cierto Ana... realmente me das miedo!!!

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  2. Isa, espero no ofenderte, pero la demagogia barata no es nada buena. Ledger padecía una depresión pronunciada hace tiempo, es un tema serio como para frivolizar con él, ya que los problemas de la mente no atienden ni a posesiones materiales, ni a dinero ni popularidad. Fuera una automedicación incorrecta o un suicidio, no somos quien para juzgarlo, lo que es seguro es que no hay que tomar una actitud tan frívola sobre el hecho de considerar que una persona en la cresta de la popularidad pueda padecer una enfermedad, es más, sería más proclive a ello que yo, tu o cualquiera de nosotros.
    Saludos

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