Sitges 2026 - Día 1: cinco películas, el aperitivo del festival


Hay tradiciones que se mantienen por cariño, otras por cabezonería y algunas porque, después de tantos años, una ya no sabe muy bien qué hacer en octubre si no está en Sitges viendo películas
en las que alguien corre por un bosque, una criatura sale de un sitio donde no debería caber o una familia descubre que sus problemas domésticos eran bastante menos graves de lo que pensaba.

En mi caso, lo de Sitges es una mezcla de todo lo anterior. Llevo veinte años visitando el Festival Internacional de Cine Fantástico de Catalunya, así que a estas alturas ya he visto de todo: películas que me han dejado maravillada, auténticos descubrimientos, propuestas que todavía recuerdo años después y otras que, sinceramente, habría preferido olvidar antes de salir de la sala.


Pero ese es precisamente el encanto del festival. Aquí vienes a dejarte sorprender, a descubrir cosas que probablemente no llegarían a tu cine habitual y a comprobar hasta dónde puede llegar la imaginación humana cuando alguien decide que una historia necesita más sangre, más criaturas o una situación familiar todavía más incómoda.

El viernes 9 de octubre tocaba ponerse en marcha con una jornada de cinco películas. Un menú variado que iba desde vampiros con ganas de venganza hasta horrores sobrenaturales, pasando por una peculiar comunidad escocesa y un viaje en barca que no parecía precisamente el plan ideal para desconectar.
El balance fue desigual: alguna alegría, una película que se quedó en un punto intermedio y dos títulos que no consiguieron convencerme demasiado. Porque sí, después de veinte años de festival, una sigue entrando en las salas con ilusión. Otra cosa es salir con ella intacta.

HALF: vampiros, artes marciales y sangre a discreción
Dirección: Samjad
País: India
Valoración personal: 5/10

Empezamos con Half, una película india que mezcla vampiros, venganza, secuestros y acción con espíritu de western. Sus protagonistas son Ivy y Ethan, dos hermanos gemelos mestizos que se lanzan a perseguir a unos secuestradores de carretera mientras ponen en marcha su particular ajuste de cuentas con el pasado y con la tradición vampírica.

La propuesta viene con una declaración de intenciones bastante clara: aquí hemos venido a repartir mamporros, desplegar coreografías de combate y salpicarlo todo de sangre. La acción cuenta con la participación de Very Tri Yulisman, conocido por su trabajo en The Raid 2, así que el apartado físico tiene un papel importante en la identidad de la película.

Half es una de esas propuestas que se entienden mejor cuando uno acepta desde el principio que no está ante una historia de vampiros convencional. Su mezcla de géneros busca el exceso, el espectáculo y una personalidad propia, sin preocuparse demasiado por jugar sobre seguro.

¿El resultado? En mi caso, un aprobado raspado. Un 5 sobre 10 que la deja en ese territorio cinematográfico tan peculiar en el que puedes reconocer que hay una idea y una apuesta visual detrás, pero sin llegar a salir de la sala con ganas de organizarle una fiesta de cumpleaños.

No es un desastre absoluto, pero tampoco fue el comienzo arrollador que una espera cuando se sienta en una butaca de Sitges.

LEVITICUS: cuando el verdadero monstruo no es necesariamente el sobrenatural
Dirección: Adrian Chiarella
País: Australia
Valoración personal: 7/10

Aquí la cosa mejora. Y bastante.

Leviticus, debut en el largometraje del australiano Adrian Chiarella, que ganó el premio Ciudadano Kane a mejor director revelación, nos lleva a una comunidad religiosa aislada en la que dos adolescentes descubren que su amor prohibido lo que provoca un peculiar “exorcismo” partir de ahí, los protagonistas tienen que sobrevivir a una amenaza que los persigue literalmente, mientras se enfrentan a un entorno que condena sus sentimientos. El terror no nace únicamente de la “criatura”, sino también del fanatismo, la represión y la violencia que pueden esconderse detrás de quienes aseguran actuar en nombre de la moral.

Con Stacy Clausen y Joe Bird al frente del reparto, la película combina el horror sobrenatural con una historia sobre el deseo, la identidad y las consecuencias de intentar imponer a los demás cómo deben vivir y a quién pueden querer.

La premisa tiene bastante fuerza, y esa idea de convertir el objeto del deseo en una amenaza resulta especialmente inquietante. A veces basta con que aquello que más quieres se convierta en lo que más miedo te da.

Mi nota es un 7 sobre 10, así que Leviticus se coloca entre las películas que mejor me funcionaron durante esta primera jornada, y de todo el festival. Maravilloso ritmo y desarrollo de personajes que, si no existiera It follows sería automáticamente una cinta de culto. 

De momento, la jornada ya tenía una ganadora provisional. Eso sí, en Sitges conviene no confiarse: todavía quedaban unas cuantas horas y muchas oportunidades para que el entusiasmo se viniera abajo.

POSTHUMOUS: volver a casa nunca fue tan mala idea
Dirección: Josh Tanner
País: Australia
Valoración personal: 3/10

Hay casas a las que uno vuelve para descansar, otras en las que espera encontrar respuestas y algunas a las que directamente debería acercarse con un buen equipo de especialistas en fenómenos paranormales. La protagonista de Posthumous parece haber elegido la tercera opción sin saberlo.

La película sigue a Zoe, que regresa al hogar de su infancia para recomponerse tras varias decisiones cuestionables. Allí encuentra una misteriosa cinta de vídeo que pone patas arriba todo lo que creía saber sobre su nacimiento y la muerte de su madre. Para intentar desentrañar el misterio, tendrá que enfrentarse también a la complicada relación con su padre y a una entidad sobrenatural que se alimenta del dolor emocional.

Dirigida por Josh Tanner, cineasta australiano que ya había pasado por Sitges con sus cortometrajes, la película cuenta con Sophie Lowe, David Roberts y Doris Younane. La propuesta mezcla secretos familiares, traumas del pasado y horror sobrenatural, con una historia en la que los vínculos personales forman parte del propio mecanismo del miedo.

Sobre el papel, hay material suficiente para construir una película inquietante. Los secretos familiares son un terreno fértil para el terror, y la idea de una criatura que se alimenta del sufrimiento permite relacionar la amenaza sobrenatural con las heridas emocionales de los personajes.

Sin embargo, mi valoración fue de un 3 sobre 10. Y esa nota no admite demasiadas interpretaciones optimistas: Posthumous no consiguió convencerme.

La película se quedó muy lejos de lo que esperaba y no logró que su planteamiento se mantuviera durante su metraje.

En un festival en el que cada día puede incluir cuatro, cinco o seis películas, la paciencia cinematográfica es un recurso limitado. Y cuando una historia no termina de funcionar, la siguiente sesión empieza a parecer una promesa de redención.

Así que tocaba pasar página, salir de esa casa maldita —al menos mentalmente— y confiar en que la siguiente película nos ofreciera una alegría. O, como mínimo, algo que no nos hiciera echar de menos estar en casa viendo una comedia.

THE INCOMER: una isla escocesa, dos hermanos y un funcionario con un problema
Dirección: Louis Paxton
País: Reino Unido
Valoración personal: 6/10

Después de tanto horror, The Incomer propone un cambio de registro. Nos trasladamos a una remota isla escocesa donde viven Isla y Sandy, dos hermanos que llevan una existencia bastante alejada de las convenciones sociales. Cazan pájaros, hablan con seres míticos y no parecen especialmente interesados en que el mundo exterior venga a explicarles cómo deberían organizar su vida.

El equilibrio se rompe cuando aparece Daniel, un funcionario encargado de trasladarlos. Lo que podría parecer un trámite administrativo se convierte en un choque entre dos maneras de entender el mundo: la de quienes viven aislados, rodeados de sus propias costumbres y criaturas fantásticas, y la de quienes llegan con formularios, instrucciones y la convicción de que todo puede solucionarse siguiendo el procedimiento adecuado.

La película está dirigida por Louis Paxton y protagonizada por Domhnall Gleeson, Gayle Rankin y Grant O’Rourke. Su mezcla de comedia, fantasía y drama juega con el contraste entre lo cotidiano y lo extraordinario, y con la incomodidad de encontrarse de repente en un lugar cuyas reglas nadie te ha explicado.

Reconozco que una isla remota, unos habitantes peculiares y un funcionario enviado para resolver una situación que probablemente no comprende del todo constituyen un punto de partida atractivo. También es una buena forma de recordar que no todo el cine fantástico necesita recurrir al terror más oscuro para llevarnos a lugares extraños.

Mi nota fue un 6 sobre 10. Es decir, una valoración positiva, aunque sin llegar al entusiasmo de Leviticus. The Incomer quedó en esa zona intermedia en la que la película consigue funcionar lo suficiente para no salir mal parada, pero tampoco se convierte en el gran acontecimiento de la jornada.

Y, después de Posthumous, cualquier cambio de aires se agradecía. Si hay que pasar una tarde viendo mundos extraños, que al menos alguno tenga el detalle de ofrecernos un poco de variedad.

RIVER: el plan de navegar que nadie debería copiar
Dirección: Joshua Giuliano
País: Estados Unidos
Valoración personal: 3/10

Terminamos la jornada con River, debut en el largometraje de Joshua Giuliano, producido por Nick Antosca y protagonizado por Jane Levy, Jessica Rothe y Dane DiLiegro.

La historia arranca con el reencuentro de tres hermanos tras la muerte de su padre. Deciden hacer un viaje en barca, presumiblemente con la intención de afrontar el duelo, reencontrarse y poner algo de orden en sus vidas. Pero el cine de terror tiene una relación complicada con los planes familiares, especialmente cuando estos incluyen agua, aislamiento y la imposibilidad de salir corriendo en cuanto las cosas se tuercen.
La excursión se convierte en una pesadilla cuando los hermanos quedan atrapados en el río y empiezan a ser acechados por un asesino sin rostro. Lo que parecía un viaje para cerrar heridas se transforma en una lucha por sobrevivir, con el entorno natural convertido en una trampa.

La película se mueve dentro del survival horror, un subgénero que funciona especialmente bien cuando consigue transmitir la sensación de que los personajes están atrapados y que cada decisión puede empeorar las cosas. El problema es que una premisa atractiva no garantiza, por sí sola, que la experiencia funcione.

Después de la decepción de Posthumous, el cierre de la jornada no consiguió remontar el vuelo. O, en este caso, remontar el río.

Con Jane Levy —a quien muchos recordarán por Posesión infernal— y Jessica Rothe —protagonista de Feliz día de tu muerte—, el reparto cuenta con caras conocidas para los aficionados al género. Y la idea de un asesino sin rostro persiguiendo a unos hermanos en mitad del agua tiene potencial para generar tensión pero a la vez está muy trillado. Si lo haces… hazlo bien.

El resultado no estuvo a la altura de las expectativas. Algunas películas te sorprenden, otras te dejan pensando y otras te recuerdan que, incluso en el festival más fantástico, no todo puede ser una maravilla.


Balance de la jornada: el fantástico también tiene sus días torcidos

Cinco películas después, el viernes terminó con una clara vencedora personal: Leviticus, con un 7 sobre 10. The Incomer se quedó en un aprobado razonable, con un 6, mientras que Half obtuvo un 5. Por debajo quedaron Posthumous y River, ambas con un 3.

No es el balance más espectacular que hemos tenido en el festival, pero forma parte de la experiencia. Sitges no consiste en acertar siempre con las películas ni en salir de cada sesión convencida de haber visto una obra maestra. También consiste en probar, comparar, discutir, reírse de los tropiezos y seguir entrando en la siguiente sala con la esperanza de encontrar algo inesperado.

Y eso es lo que hace que sigamos volviendo. Porque siempre puede aparecer una película que nos reconcilie con la jornada, un descubrimiento que no teníamos previsto o una historia que nos acompañe mucho después de abandonar Sitges.

La primera jornada ya estaba hecha. Cinco películas, cinco notas y una conclusión provisional: el festival acababa de empezar y todavía quedaba muchísimo cine por delante.

Por suerte una ya sabe que no hay que desesperarse. En Sitges, la siguiente película siempre está a la vuelta de la esquina y a veces acertamos.

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