Sitges 2026 - Día 4: criaturas imposibles, hijos que quizá no lo son y una jornada para acabar pidiendo clemencia

El lunes 12 de octubre fue uno de esos días en los que la programación del Festival de Sitges parece diseñada por alguien que considera que descansar es una debilidad. Seis películas, un buen puñado de horas en las salas y una selección que nos llevó desde la ciencia ficción apocalíptica hasta el terror sobrenatural, con paradas en el horror corporal y en las inquietudes que despierta la posibilidad de que tu propia familia esconda algo bastante peor de lo que imaginabas.


Una jornada larga y densa, con alguna propuesta interesante, otras que consiguieron mantener el tipo y algún tropiezo considerable. Vamos por partes, que hay tela que cortar.

Hope: Una criatura misteriosa convierte un pueblo costero en una pesadilla.
Dirección: Na Hong-jin
País: Corea del Sur
Valoración personal: 6/10

Empecemos matizando que para un cuarto día comenzar a las 8 de la mañana con una película de casi tres horas de duración no fue la mejor idea, pero ese era el menú y estas mis lentejas… si las quieres las comes y si no las dejas. 

Hay directores que se toman su tiempo entre película y película y regresan con la intención de recordar por qué merecía la pena esperar. Na Hong-jin, responsable de títulos tan contundentes como The Chaser, The Yellow Sea y The Wailing, vuelve al largometraje con una propuesta que amplía su universo hacia la ciencia ficción sin renunciar a la violencia, el caos y los personajes sometidos a situaciones extremas.
En el remoto pueblo surcoreano de Hope Harbor, una misteriosa criatura empieza a sembrar el desconcierto entre sus habitantes. El jefe de policía Bum-seok y la agente Sung-ae intentan averiguar qué está ocurriendo mientras un grupo de cazadores se adentra en el bosque para localizar a la amenaza. Lo que parece una operación para acabar con una criatura peligrosa pronto adquiere dimensiones mucho más inquietantes. Y, como suele suceder en el cine de Hong-jin, las cosas rara vez son tan sencillas como parecen al principio.

La película cuenta con un reparto internacional encabezado por Hwang Jung-min, Jung Ho-yeon, Zo In-sung, Michael Fassbender y Alicia Vikander. La mezcla de intérpretes coreanos y occidentales (de una manera un poco tramposilla) acompaña una historia que va mutando de registro y que aspira a convertirse en una experiencia de gran escala. No es casualidad que la película despertara tanta expectación: el regreso del director después de The Wailing era uno de los acontecimientos importantes de esta edición.

Hope tiene ambición, músculo visual y ganas de llevar su historia cada vez más lejos. Su universo resulta atractivo y la combinación de thriller, acción, terror y ciencia ficción permite que la película juegue con diferentes expectativas. El problema de una propuesta de semejante tamaño es que no basta con acumular elementos y subir el volumen: todo tiene que encontrar su sitio y mantener una relación equilibrada con el conjunto.

Hay material suficiente para disfrutarla y motivos para reconocer la personalidad de su director, pero no termina de convertirse en esa experiencia redonda que uno podría esperar de un regreso tan señalado. Es una película que se atreve a ir a lo grande, aunque el resultado no me terminó de conquistar por completo.

Eso sí, respeto mucho el mensaje y la idea final de la película. Un giro que dejará a muchos espectadores con el culo torcido pero que es la idea que hace que sea diferente y divertida a la vez. Si entras en su juego y le compras esa idea, y si no osan hacer una segunda parte, es una cinta que puedo amar más con el tiempo. 

Sanguine: El horror corporal se mezcla con la presión de sobrevivir al mundo laboral.
Dirección:
Marion Le Corroller
País: Francia y Bélgica
Valoración personal: 6/10

De una criatura que amenaza a un pueblo pasamos a otro tipo de monstruosidad, esta vez mucho más cercana al cuerpo humano. Sanguine, debut de la cineasta francesa Marion Le Corroller en el largometraje, se adentra en el body horror a través de una historia que combina el desgaste laboral, la presión profesional y una transformación física que convierte el malestar cotidiano en algo mucho más tangible.

Margot es una médica residente que intenta sobrevivir en uno de los servicios de urgencias más competitivos de Francia. Su trabajo exige una entrega constante y una capacidad para soportar la presión que parece no tener límite. Mientras atiende a varios pacientes de su edad que presentan síntomas extraños, empieza a experimentar cambios inquietantes en su propio cuerpo. La situación deja de ser únicamente un problema médico y se transforma en una experiencia cada vez más perturbadora.

Protagonizada por Mara Taquin, con Karin Viard y Kim Higelin entre sus intérpretes, la película util
iza el horror físico para hablar de una generación sometida a unas exigencias que amenazan con devorarla. El hospital funciona como un entorno especialmente adecuado para ese planteamiento: un lugar donde se supone que se cuida de los demás, pero en el que quienes trabajan pueden acabar descuidándose a sí mismos hasta límites insostenibles.

La propuesta tiene un punto de partida interesante porque no separa el elemento fantástico de los problemas que retrata. El cuerpo deja de ser un simple vehículo para convertirse en el espacio donde se manifiesta todo aquello que la protagonista no puede controlar. Y ahí es donde el género puede resultar especialmente eficaz: cuando lo grotesco no aparece solo para provocar una reacción, sino que sirve para expresar algo que sería más difícil mostrar de una manera convencional.

La idea funciona y hay elementos que justifican el interés, pero entre el concepto y el impacto final que da cierta distancia. Me parece una propuesta que merece atención por su enfoque y por la manera de relacionar el horror con la presión laboral, aunque no me dejó una impresión tan contundente como para colocarla entre las grandes sorpresas de la jornada. Ganó el premio a mejor película. Diría que merecidamente aunque sigo quedándome con Leviticus en mi top 1 (dentro de la sección oficial). Aún así el mensaje que lanza y como se atreve a desarrollarlo unido a su final me hace tenerla ya cierto cariño.

Imposters: ¿Y si el hijo que vuelve a casa no fuera realmente tu hijo?
Dirección:
Caleb Phillips
País: Estados Unidos
Valoración personal: 7/10

Si hay una idea capaz de despertar el miedo más profundo en una familia, probablemente sea la desaparición de un hijo. Pero el cine fantástico tiene la mala costumbre de coger nuestros peores temores, abrirlos en canal y preguntarse qué ocurriría si las cosas fueran todavía más terribles. Eso es precisamente lo que plantea Imposters, dirigida por Caleb Phillips.

La historia parte del secuestro de un niño y de la desesperación de sus padres por recuperarlo. Cuando la madre descubre una manera de conseguir que su hijo regrese, parece que la pesadilla podría llegar a su fin. Sin embargo, el padre empieza a sospechar que el niño que ha vuelto no es realmente el suyo. La familia se enfrenta entonces a una pregunta devastadora: ¿qué haces cuando aquello que tanto deseabas recuperar quizá sea algo que deberías temer?

La premisa juega con una de las herramientas más eficaces del terror doméstico: convertir el espacio familiar, que debería ser un refugio, en un lugar donde ya no puedes confiar en nadie. No hace falta llevar la historia a un escenario remoto ni llenar la pantalla de criaturas para generar inquietud. Basta con que una persona mire a su propio hijo y empiece a preguntarse si de verdad lo reconoce.

El planteamiento también permite explorar el duelo, la culpa y la desesperación que pueden acompañar a una pérdida. Cuando alguien está dispuesto a cualquier cosa para recuperar lo que ha perdido, el deseo puede terminar convirtiéndose en una trampa. Y el regreso, lejos de cerrar la herida, puede abrir otra mucho más difícil de afrontar.

Ahora bien, no voy a narrar la parte fantástica porque es uno de los giros que hacen que la cinta tenga gracia así que tendrán que tener un dogma de fé y averiguarlo en las salas.

Aquí encontré una de las propuestas más estimulantes del día. La idea central tiene fuerza, la tensión nace de una situación emocionalmente reconocible y el elemento fantástico se apoya en una inquietud que va más allá del susto inmediato. Lo interesante no es únicamente preguntarse qué ha regresado a casa, sino observar cómo esa sospecha empieza a contaminar la relación entre quienes deberían estar unidos por el mismo dolor.

Imposters consigue que el miedo no dependa exclusivamente de lo que se ve, sino también de lo que los personajes creen estar viendo. Esa incertidumbre es una de las grandes bazas del género y, cuando funciona, permite que una historia relativamente sencilla se convierta en algo mucho más incómodo. Para mí, fue una de las películas más destacadas de esta jornada y una buena demostración de que el terror familiar sigue teniendo muchísimo recorrido cuando parte de una premisa potente. Fue la segunda película de Jessica Rothe de esa edición, presentaba este año 3 en Sitges coronándose como la nueva Scream Queen de la edición.

Hungry: Un grupo de turistas acaba convertido en el menú de un hipopótamo desbocado.
Dirección: James Nunn
País: Reino Unido
Valoración personal: 3/10

Hungry es una película de terror y supervivencia dirigida por James Nunn que parte de una premisa tan sencilla como disparatada: un grupo de turistas se pierde durante una excursión en barco por los pantanos de Luisiana y termina enfrentándose a un hipopótamo extremadamente agresivo. Lo que debía ser una salida para disfrutar del paisaje y observar la fauna local se convierte en una lucha desesperada por salir vivos de allí. 

El reparto incluye a Madison Davenport, Tracey Bonner, Joaquim de Almeida, Michel Curiel, Samantha Coughlan y Olivia Bernstone con apariciones estelar de Joaquim de Almeida. Los personajes se encuentran atrapados en un entorno en el que escapar no resulta sencillo: agua, vegetación, zonas de difícil acceso y un animal capaz de convertir cualquier intento de rescate en otra oportunidad para atacar.
Y aquí está la gracia —o el problema— de la película. Los hipopótamos tienen fama de ser animales tremendamente peligrosos, pero su aspecto puede hacer que resulte complicado tomárselos en serio como monstruos cinematográficos. Nunn intenta compensarlo con ataques, persecuciones y situaciones de supervivencia, apostando por el espectáculo de una criatura que irrumpe en escena para sembrar el caos. Resultado negativo.

La propuesta se mueve en ese terreno tan particular de las películas de animales asesinos: no hace falta buscarle tres pies al gato ni esperar una reflexión profunda sobre la condición humana. La idea es poner a un grupo de personas en una situación imposible, hacer que cada decisión pueda costarles la vida y utilizar al animal como una amenaza constante. El problema aparece cuando el concepto resulta más divertido de contar que de ver desarrollado durante todo un largometraje.

En mi caso, la película no consiguió que la premisa terminara de funcionar. Un hipopótamo convertido en máquina de matar tiene algo de imagen absurda, y el tono necesita encontrar el equilibrio adecuado entre la tensión y el disparate para que el espectador entre en el juego. Si no lo consigue, el peligro corre el riesgo de convertirse en una sucesión de situaciones que cuesta tomarse demasiado en serio. Los actores eran terribles, lo que era de esperar y los efectos especiales también. Mataban hasta la gracia de hacer la porra de quien muere primero y en qué orden se van a comer a todos los demás.

Eso no significa que no haya público para este tipo de cine, concretamente mi hijo de 13 años. En Sitges siempre hay espacio para las criaturas imposibles, los argumentos delirantes y las películas que se lanzan de cabeza a una idea sin pedir permiso. Pero para que una propuesta así funcione, la diversión tiene que ser contagiosa y los ataques deben tener suficiente fuerza como para mantenerte pendiente de lo que ocurre en pantalla.

Hungry tenía un reclamo estupendo para una sesión de festival: turistas perdidos, un pantano y un hipopótamo homicida. Es difícil negar que la combinación despierta curiosidad. Otra cosa es que la película consiga transformar esa premisa en una experiencia realmente entretenida. Para mí, la excursión terminó siendo bastante menos estimulante de lo que prometía el cartel. Y, desde luego, después de verla, uno se piensa dos veces lo de contratar una visita guiada por los humedales con Get your guide.

 What Happened to Doris?: Una casa, unas presencias invisibles y un caso paranormal que vuelve a la pantalla.
Dirección: Nick Simon
País: Estados Unidos
Valoración personal: 5/10

El terror doméstico vuelve a ocupar el centro de la pantalla, esta vez con una historia que parte de un caso real especialmente célebre dentro de la investigación paranormal. What Happened to Doris?, dirigida por Nick Simon y protagonizada por Heather Graham y Mimi Rogers, recupera los sucesos relacionados con Doris Bither, una madre soltera que, en 1974, denunció haber sufrido agresiones de una fuerza invisible en su propia casa.

Según el relato que inspira la película, las experiencias de Doris fueron haciéndose cada vez más intensas y llamaron la atención de investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles. La documentación de aquellos acontecimientos contribuyó a convertir el caso en uno de los episodios paranormales más conocidos de su época. También sirvió de inspiración para El ente, la película de terror de 1982 que ya había llevado esta historia al cine.

La nueva versión vuelve sobre ese material y se apoya en una premisa que sigue teniendo una fuerza considerable: ¿cómo puedes defenderte de algo que no ves, que no puedes explicar y que parece tener acceso a tu espacio más íntimo? Una casa debería ser el lugar donde uno puede bajar la guardia, cerrar la puerta y sentirse protegido. Cuando esa seguridad desaparece, cualquier ruido y cualquier rincón se convierten en una fuente potencial de amenaza.

El hecho de partir de un caso conocido también plantea un reto. La historia ya tiene detrás un imaginario cinematográfico y una larga trayectoria de relatos, testimonios y especulaciones. Por tanto, no basta con recuperar los acontecimientos: hace falta aportar una mirada que justifique volver a ellos y que consiga que el espectador experimente algo más que la familiaridad de una historia que ya conoce. Además la versión original era más cruda y bestia por lo que una cinta actual y americana hace que sea siempre un cambio de café de primera a descafeinado.

El material de partida tiene suficiente potencial para sostener una película de terror y el componente paranormal sigue resultando inquietante, pero la propuesta no llegó a convertirse en una experiencia especialmente memorable. Hay una historia poderosa debajo, aunque no todos sus elementos terminan de alcanzar el impacto que podrían tener.

En una jornada tan cargada, What Happened to Doris? se queda como una película correcta, con un caso real que invita a la curiosidad y una atmósfera que juega con el miedo a lo invisible, pero sin terminar de dejar una huella demasiado profunda. Si no tienes nada mejor que hacer revisa El Ente, si quieres ir con chavales te puedes arriesgar con esta.

The Mage: Una investigación criminal conduce a un misterio con raíces sobrenaturales.
Dirección: Oxide Pang y Danny Pang
País: Hong Kong
Valoración personal: 2/10

Y cuando ya llevábamos unas cuantas horas de cine a nuestras espaldas, llegó The Mage, el cierre de una jornada que necesitaba una última película capaz de rematar el día. Sobre el papel, tenía argumentos para despertar la curiosidad: el regreso de los hermanos Pang, responsables de títulos como The Eye y Re-cycle, y una historia que mezcla investigación criminal con fuerzas sobrenaturales.

En un parque forestal de Hong Kong, Lan Pui-Ching, una recolectora de basura, descubre un cadáver colgado. El hallazgo destapa un oscuro secreto de su pasado, mientras el agente de policía Huang Ming investiga una serie de accidentes sospechosos. Poco a poco, ambos caminos apuntan hacia una verdad inquietante: tras las muertes podría esconderse algo que va más allá de una explicación racional.
La película combina elementos de thriller policial y terror sobrenatural. El misterio, los cadáveres y las circunstancias extrañas de las muertes forman la base de una historia que pretende recuperar parte de la energía visual y la atmósfera que hicieron conocidos a los hermanos Pang en el cine de género asiático. Josie Ho encabeza el reparto, acompañada por Iman Taheri y Carlos Chan.

Es una combinación que, en principio, debería ofrecer bastantes posibilidades. La investigación criminal proporciona una estructura narrativa, mientras que el componente sobrenatural permite introducir imágenes inquietantes y desviar las expectativas del espectador. Además, el pasado de la protagonista abre la puerta a un misterio personal que puede dar profundidad a la trama.

Sin embargo, la película no consiguió funcionar. La suma de ingredientes no se tradujo en una experiencia convincente y el resultado terminó quedándose muy lejos de lo que esperaba de unos cineastas con semejante trayectoria en el género. Incluso la factura visual se veía cutre. Cuando una historia pretende mantenerte pendiente de sus enigmas, necesitas sentir que cada revelación te acerca a algo interesante; cuando eso no sucede, el misterio acaba perdiendo fuerza.

Y así terminamos el lunes: con una propuesta que, pese a sus nombres y a sus ingredientes, no consiguió salvar la última parte de una jornada ya bastante exigente.

Balance del lunes: seis películas y una batería que pide auxilio


El lunes fue una jornada de contrastes. Hope y Sanguine ofrecieron dos aproximaciones diferentes al fantástico, con ambición visual en un caso y horror corporal ligado al malestar contemporáneo en el otro. Imposters fue la que más me convenció, gracias a una premisa que convierte uno de los miedos más profundos de cualquier familia en una fuente de incertidumbre y tensión.

En el otro extremo, Hungry fue un fiasco y The Mage cerró el día con una experiencia bastante decepcionante. Entre ambas quedó What Happened to Doris?, una película con una historia real fascinante detrás, aunque sin llegar a convertirse en algo especialmente memorable.

Seis títulos después, queda claro que en Sitges no basta con que una película tenga una buena idea, una criatura inquietante o un caso paranormal detrás. También tiene que conseguir que todo eso funcione en pantalla. Y cuando llevas tantas horas de festival, la diferencia entre una propuesta que te atrapa y otra que se te hace eterna se nota todavía más.

Mañana será otro día. Esperemos que con alguna sorpresa más y, a ser posible, con menos ganas de pedirle a la programación que nos deje dormir. Culpa siempre de Angel Sala. 



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