EQUUS - THE PLAY - 2007


Señores ingleses este es un mensaje sencillito. Harry Potter no existe. El tío que hace Equus se llama Daniel Radcliffe. De hecho a partir de ahora quiero que todo el mundo lo llame Señor Radcliffe en mi presencia. Si les indigna que sus hijas lo vean desnudo simplemente prohíbanles ir al teatro porque es una obra para adultos. Es por su bien y por el de todos los presentes en la sesión.



Dos horas de obra en la que está siempre de cuerpo presente (con más o menos ropa aunque no me parece importante). De puro milagro (sólo dos días antes) regresó tras una larga ausencia Richard Griffiths después de una gripe chunga así que pude ver al cast original al completo. Las preguntas que estaban en el aire:

¿Será buen actor?
¿Dará la talla en las tablas?
¿Will Kemp llevará mayas?
¿Ha crecido tanto como parece?
¿Piensas que voy a poner como pregunta que si la tiene grande?
No. Eso quedará siempre entre Daniel y yo.

Más de media hora antes estaba asaltando la tienda de regalos. El poster tenía un lugar especial en mi cuarto reservado. La previsión y los contactos consiguieron que la fila cuarta fuera mía. Para mi desgracia la compartía con parejas de gays de entre 50 y 70 años que venían con intenciones dudosas a ver la obra. Abajo gente mayor y mayoritariamente inglesa. Arriba las quinceañeras y extranjeros que quieren verle el pene al pobre chaval... ¡Qué es menor oigan!.
Parece absurdo pero estaba nerviosa. Soy mitómana, lo reconozco. No es que le admire o tenga algún tipo de obsesión con este chico. Afortunadamente es algo más sencillo. Creo que estoy ante un acontecimiento casi único que voy a vivir una vez y que puede que en un futuro lo olvide o puede que se convierta en una de las experiencias teatrales de mi vida. Eso suele ponerme nerviosa.

Amo el teatro, he visto a Ramón Langa haciendo Misery, a Eusebio Poncela protagonizando Macbet, a Hector Alterio en la piel de Yo Claudio, a Ricardo Darín en ART, a Carlos Marín en Los Miserables, a Jeremy Irons en Embers, a Kevin Spacey interpretando a un alcohólico en A Moon, a Ewan Mcgregor cantando en Guys and Dolls, a Tim Curry como en sus mejores tiempos haciendo de Rey Arturo,… Pero creo que hoy parece que sea yo la que tenga que salir a actuar en pelotas en vez de los actores.

Me apoltrono en mi butaca y miro en derredor. Hay gradas arriba, sobre el escenario y algunos espectadores toman asiento allí. También los guardianes de las cámaras de fotos aprovechan para vigilar desde esa zona para que ningún insensato pueda sacar fotos de la obra. La vigilancia del Gran Hermano se siente en el teatro, si sacas fotos te vas a la calle y claro desde el escenario te pillan seguro.

Y apagan la luz. La primera persona que sale a escena es Daniel Radcliffe que se crece en las tablas pareciendo mucho más mayor, mucho más serio y mucho más creíble que cuando la gente le pide autógrafos en la calle. Parece que está cómodo. Sin camisa abraza a Nuggets (Will Kemp, magnífico actor al que auguro mucha suerte). Richard comienza su explicación sobre la historia de locura y obsesión que está apunto de contarnos. Se te pone la carne de gallina. Misteriosamente entiendo lo que me están contando, bebo cada palabra, el tiempo vuela. El entreacto me sorprende sin casi pestañear. Mientras la película me resultó un poco pesada hay algo del dinamismo de las obras de teatro que ha saltado esa barrera. En más de hora y media he visto una de las interpretaciones más desgarradoras que podía imaginar. El tono de la voz de Daniel me recuerda al de Peter Firth, el actor de la primera representación en el Old Vic y de la película de los setenta. En el descanso oigo muchas veces “Harry Potter” a mi alrededor. No entiendo el motivo. Ha demostrado que es Alan Strang. Señor Radcliffe por favor, llámenle por su nombre.

El segundo acto es rápido, muy rápido. Las líneas de dialogo vuelan hasta la narración sobre el cine, la relación con Jill y la mutilación de los caballos. Se desnuda. La sala ligeramente se inclina hacia delante. Daniel tiene razón, si vas a hacer esta obra con pantalones es pura basura. Antes de que me dé cuenta se ha encendido la luz y estoy en pie aplaudiendo. Creo que la única que se levanta soy yo pero no me importa, llámenlo cuestiones culturales o como quieran. Los actores saludan y entonces veo al niño. Si, al niño por que la obra ha acabado y el actor ha desaparecido. El Alan y sus posturas desafiantes no está y Daniel Radcliffe encorvado con sonrisa escueta y encogiéndose de hombros mira al auditorio preguntándose ¿Me aplauden a mi?. Me entra una extraña sensación de ternura.

Medito, es buen actor pero no necesita hacer una obra tan complicada y polémica para demostrarlo. Los niños actores tienen una vida complicada. Al menos Harry Potter le va a dejar casi en la edad adulta pero la elección de papeles a partir de ahora va a marcar su carrera en el futuro. ¿Por eso se ha desnudado? ¿Para demostrar que es más que Harry Potter? Son motivos equivocados en ningún momento Harry Potter no ha salido a ese escenario Harry Potter no existe señores ingleses. Harry Potter no está allí, niñas con entradas en el Grand Circle, Harry Potter no es el que está firmando autógrafos en el Backstage Door, el que hace estas cosas es Daniel Radcliffe. El que habéis visto en el teatro esta noche, ése, es el actor.

PD. Las fotos son originales, porque una va a ver esto una vez en la vida y las fotos y los videos duran para siempre. Quien no se arriesga no gana. Si alguien las quiere sería un detalle que linkeara el blog como fuente.
PD2. ¿Algún insensato cree que si la tuviera pequeña habría aceptado hacer esta representación?


Share on Google Plus

Sobre mi Ana Belén

Soy periodista y especialista en cine y cultura, además de otras múltiples disciplinas de la era digital. Además intentamos que este sea un hogar de frikismo y diversión, si quieres puedes localizarme en contacto@elladoocurodelceluloide.com.

0 Opiniones Constructivas :

Publicar un comentario