LAVENTANA DE ENFRENTE (LA FINESTRA DI FRONTE)

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La historia de La ventana de Enfrente es una narración sobre amores imposibles. Amores que perduran a lo largo del tiempo, amores prohibidos, ocultos, vergonzantes. Y amores cotidianos, modernos, fantasiosos e idílicos que nunca parecen pasar de lo platónico. Amores que se abren a través de una ventana y del tiempo.

Una mujer casada, con su familia ya hecha, sus obligaciones y sus preocupaciones ha olvidado hace ya demasiado lo que quiere o necesita. Su marido es cariñoso pero cómodo, todo se ha encarrilado en función de una tediosa rutina que pasa por cuidar de sus niños y trabajar contando obreros en una fábrica industrial. Cuando un anciano perdido entra en su vida la cosa cambia. Acogen al viejecito que no recuerda nada y van descubriendo poco a poco detalles de su pasado a través de pequeñas pinceladas. Una carta de amor les lleva a buscar un amor imposible repleto de dulces que acercan a la pobre ama de casa a su amor secreto, aquel que observa cada día desde su ventana y que le abrirá las puertas de un nuevo horizonte lleno de posibilidades mientras descubre que el apacible abuelito esconde muchos y terribles secretos.

Hay algo encantador en las películas que te permiten observar a otros por una ventana. Es un doble juego de voyeurismo y deseo. Porque en el fondo el cine es precisamente eso, mirar las vidas ajenas que trascurren en dos horas para hacerse parte de sus historias sin pedir permiso. Por eso cuando el secreto del espionaje se comparte con algún personaje somos cómplices y testigos de sus más profundos anhelos. Mezzogiorno se deja seducir por la imagen de Raoul Bova, un chico joven, elegante, mujeriego e inalcanzable, su vida está llena de metas que nunca parece llegar a conseguir y cuando por fin un detonante la lleva a tomar decisiones ella misma se sorprenderá de dónde le lleva la vida.

El pulso de Ferzan Ozpetek es sin embargo algo débil en esta historia preocupado en exceso de que se comprenda un misterio esbozado en los primeros minutos de narración y no se deja seducir por el inmenso panorama que tiene esa ventana abierta desperdiciando la mejor historia. A pesar de ello La Ventana de Enfrente es un ejercicio interesante sobre las miserias humanas y sobretodo de sueños y amores imposibles, por eso conserva una magia que la hace simplemente tan comestible como las tartas del maestro pastelero.


PROS: La idea del juego de espionaje a través de la ventana.

CONTRAS: No encuentra el equilibrio entre los dos tiempos donde se desarrolla la historia.
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Sobre mi Ana Belén

Soy periodista y especialista en cine y cultura, además de otras múltiples disciplinas de la era digital. Además intentamos que este sea un hogar de frikismo y diversión, si quieres puedes localizarme en contacto@elladoocurodelceluloide.com.

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