ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS

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Se puede acusar de cualquier cosa al estrambótico director Tim Burton. Es obvio que vive en su propio mundo, que posee una imaginación desbordada y que se suele arrimar a determinados fetiches visuales, actorales e incluso estéticos que gustan a muchos y disgustan a otros. Lo incuestionable es que tras cada proyecto del americano director con tendencias londinenses se abre un nuevo mundo de fantasía que seduce visualmente aunque en muchos casos se quede en un artificio visual con poco contenido.

Alicia es el reencuentro definitivo con Disney. Pero esta vez Burton se deja seducir por la Alicia de Carroll y no por la de Disney concediéndole un poco más de esencia a pesar de la habitual insustancialidad de n personaje que busca la madurez en un mundo “inventado”. Se aleja de la pequeña Alicia que cae por el agujero y trece años después una jovencita de veinte años es arrojada a un victoriano mundo agotador de obligaciones adultas donde todo el mundo le dice qué debe hacer y cómo comportarse. Es en ese momento cuando el Conejo Blanco acaba siendo su guía a un mundo que le es familiar por sus sueños, con orugas que hablan en clave, animales parlanchines, pasteles mágicos y una guerra de poder entre las dos reinas, la de Corazones y la Reina Blanca, magistralmente interpretadas por Anne Hathaway y Helena Bonham Carter. En su camino hacia la liberación del País de las Maravillas aparecerá un Sombrerero Loco cuya estética aumenta la lista de personajes bizarros de Johnny Depp y con el que entabla una amistad que va más allá de lo que parece insinuar la historia.

Alicia es visualmente impactante. No se puede negar que a pesar de no haberse ideado para las tres dimensiones este nuevo formato enriquece el final colorido y siniestro que firma Burton pero también es cierto que se puede disfrutar sin las gafas sin mucho inconveniente. Pero a parte de ese envoltorio de perfección técnica la historia de Alicia sigue siendo un poco condescendiente y complaciente no adaptándose a la época actual y convirtiéndose finalmente en un aparatoso juegopara consolas donde los rivales y los obstáculos impiden que Alicia llegue a comprender el objetivo final de su regreso al País de las Maravillas.

Parece necesario mencionar además que el contenido puede abrumar a los más pequeños acostumbrados a la sucesión de personajes raros que proponía Disney con el sombrío toque de Burton y cuyos personajes tienen lecturas que escapan a los más pequeños cuya visión de la madurez dista aún mucho de ser cuestionada en los niveles que Carroll pretendía con sus libros.

Alicia se deja ver pero no pasa de ser un edulcorado producto que engrosa la iconografía de Burton con una nota que difícilmente arrancaría un notable bajo, sobre todo comparada con su anterior Sweeney Todd, una oda a lo macabro y al humor que acaparó la dosis que le correspondía a esta esperada Alicia.

La película encuentra un lugar espléndido en la gran lista de cintas con valor simbólico de Burton pero sobre todo marca un antes y un después en cuanto a contenido y temática abriendo nuevas esperanzas a las fábulas a las que el director nos tenía acostumbrados en su época Disney, más blanca pero más efectiva que estos últimos años donde trastabilaba entre grandes blockbusters y proyectos más personales, puede que por fin, pueda hacer el pack completo y realizar la película redonda.




PROS: La producción.

CONTRAS: La poca consistencia de una historia que convierte a Alicia en un personaje algo enclenque.
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Sobre mi Ana Belén

Soy periodista y especialista en cine y cultura, además de otras múltiples disciplinas de la era digital. Además intentamos que este sea un hogar de frikismo y diversión, si quieres puedes localizarme en contacto@elladoocurodelceluloide.com.

2 Opiniones Constructivas :

  1. Me decepcionó bastante.

    Mi opinión, en el link:

    http://deux-ex-maquina.blogspot.com/2010/04/alicia-en-el-pais-de-las-maravillas.html

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  2. encerio no me gusto k no aparecieran los gemelos, ni la ratica cuando es tierna, ni cuando la liebre se buelve loka, y al gato con su sonrisa resplandeciente

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