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Turismo de Cine: La Inglaterra de Harry Potter

A pesar de que el “mundo Harry Potter” está concentrado en Londres y en un castillo en un lugar indeterminado a pocas horas en tren de distancia los escenarios donde se han grabado las películas de la saga están esparcidos por medio Inglaterra e incluso algunos que fueron escenarios reales fueron más tarde convertidos por comodidad en platos de estudio, concretamente en los estudios Leavesden que se encuentran en un aeródromo abandonado y donde ahora mismo se encuentran los platós fijos de El Callejón Diagón, El gran Comedor, las dependencias de Gryffindor y un largo ect. A pesar de ello algunos lugares como el famoso comedor en la primera entrega tuvieron su set de rodaje en una de las ciudades más famosas de Inglaterra: Oxford.


En Oxford hay varios lugares que un fan de Harry Potter debe visitar. El más importante es sin duda Chirst Church College´s . La sala es imponente aunque visualmente menos atractiva de cómo aparece en la pantalla pero la vista y las fotos son casi obligadas. Atención con los horarios, si vas durante el curso escolar y es hora de comer estará cerrado porque se usa habitualmente por los estudiantes. La escalera de acceso al comedor también te será muy familiar.
Muy cerquita y también con horarios muy restringidos podrás encontrar la Biblioteca de Hogwarts, Librería Bodleian. Los pasillos y estanterías (en realidad el interior pertenece a la Duke Humfrey´s Library) . han formado parte de la saga mágica pero ahora también es lugar de peregrinaje gracias a Los Crímenes de Oxford de Alex de la Iglesia.

Uno de los lugares más buscados es Privet Drive. La zona residencial de Picket Close sufrió la visita de los estudios para la primera parte. El trastoque de la vida de la zona fue tan grande que muchos vecinos vendieron las residencias después del estreno de las películas por las molestias de los numerosos turistas. Además sufrieron remodelaciones en las estructura para que las casas fueran iguales.
El famoso Número 4 se encuentra pues en 12 Picket Post Close, Martins Heron, (parada de tren Martins Heron) muy cerca de Bracknell. ¿Ahora van allí? La respuesta es mucho más sencilla viendo una imagen de los actuales estudios ¿Veis alguna construcción familiar en las inmediaciones? Precisamente gracias a construir las casas por la zona en las escenas de Magnolia Crescent (cuando aparece el autobús noctámbulo) se rodaron cerca de los estudios, en Dowding Way.


Pero sin duda los lugares que no se saltan los Tours son la Catedral Gloucester donde se rodaron la mayoría de escenas interiores en el claustro (y se sigue haciendo), la Abadía de Lacock, Catedral Dirham (donde se grabaron las clases de Profesora McGonagall) o Colegio Harrow Boarding (clases del Profesor Flitwick), son sin duda los mejores interiores de la saga. La pista es mirar los techos, es la parte más reconocible de las películas. Aunque es mucho más vistoso el Castillo Alnwick, también al norte donde rodaron las escenas de entrenamiento de Quiddicht.


Si te van los paisajes el lugar adecuado serán las Highlands Escocesas y algunos puntos más al norte de Inglaterra. Ashridge Park, Black Park, Evanton, Exmoor, Fort William, Glencoe (exterires de Hogwarts y donde construyeron la cabaña de Hagrid ), Loch Eilt, Lochan na Stainge o Virginia Waters. Eso sí, a parte de los paisajes estupendos vas a necesitar mucha ayuda para poder “ver” el mundo Harry Potter ya que la mayoría son simples bosques que se usaron como fondo de las cuatro primeras cintas.

Para rizar el rizo hay también varios lugares reconocibles de la ruta del Hogwarts Express (con salida del andén 9 3/4), la Estación de Goathland hospedó la parada de Hogsmeade mientras el Viaducto Glenfinnan ha sido retratado en las películas estrenadas hasta la fecha como el magnífico paisaje que atraviesa el tren.

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VERSIONES MUSICALES DE PELÍCULAS

Vale, sin que sirva de precedente voy a poner unos videos de uno de los programas más sobrevalorados de la televisión. El Hormiguero por fin ha conseguido hacer algo que puede causar risa… Se dedica a versionar películas a modo de musical con chascarrillo. Para resumir y ahorrar sufrimiento aquí tenéis los videos de Star Wars, Matrix y Harry Potter y evito (de forma intencionada) los de Rocky o X Men que son claramente peores y pueden herir sensibilidades.






PERFECTO RESUMEN DE HARRY POTTER Y STAR WARS (DOS EN UNO)

No es un secreto que la saga de Harry Potter ha destripado, copiado y expoliado toda franquicia literaria y cinematográfica que ha pillado por medio, a mí siempre me ha parecido especialmente punzante las similitudes con El Señor de los anillos, tanto que ocasionalmente dan ganas de gritar al niño mago: “Parte Frodo, parte”. Y me refiero al espejo de la primera parte, la arañita gigante, el parecido de Gandalf con Dumbledore e incluso en la última los Gollums del lago.

Peroooooooo, ya se puede ir más allá. En la mítica Alt1040 recogen un escalofriante documento que lleva más allá el argumento de la primera parte de las dos sagas más rentables del cine: HP y Star Wars

Nótese que sólo hay un nombre que permanece…

HARRY POTTER Y EL MISTERIO DEL PRÍNCIPE

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El sexto libro de Harry Potter es quizás el más insustancial pero el más divertido de toda la saga. Toda una sucesión hormonal regala momentos simpáticos que determinarán el futuro del grupo mientras el resto de cuestiones van quedando relegadas. La oscuridad planea sobre toda la cinta y los ataques “reales” contra Harry no son tan devastadores y peligrosos como en anteriores libros. Pero el encanto del misterioso libro de pociones que cae en manos de Potter en la clase de pociones sirve para juntar las piezas de este culebrón adolescente hasta servir un desenlace que precipitará los acontecimientos del último y denso volumen sécula.

Con una duración desproporcionada el guión de esta sexta entrega es confuso y bastante pobre. Obvia detalles, personajes y situaciones que luego tendrán infinita trascendencia. Su primera parte se hace algo pesada y las incorrecciones con la adaptación mucho mas evidentes que las simples decisiones de films anteriores. Sólo con estas lagunas se puede considerar que la primera entrega de la que debería ser la última película sea un compendio que sirva para resarcir a los grandes olvidados y justificar su papel final en la trama.


Obviamente es de entender que la visión del fan de los libros diste bastante del mero espectador causal. Mientras la Orden del Fénix consiguió salvar esa barrera con cierta soltura esta se encuentra con un gran escollo ya que los cotilleos adolescentes y las luchas de hormonas tendentes al chiste fácil despistan sobre la verdadera misión de la saga Pottiana. Ni los malos parecen tan malos ni los buenos lo son tanto.


Algunos guiños inexistentes en los libros, o realmente obvios en la gran pantalla, destripan por adelantado las posibles sorpresas mientras se hace de nuevo evidente, mucho más por la concentración y la estética visual del Misterio del Príncipe las “ inspiraciones” de la saga Tolkiana. Obviando algunos otros puntos demasiado caricaturescos como la inclusión de las referencias Matrix y Star Wars mucho más sutiles en los libros o que el encanto real de la película es ver lo mazacotes que se han puesto sus protagonistas (recordemos que llevamos casi 9 años viéndoles crecer) o que Ginny le saca una cabeza al pobre Harry la cinta es un entretenimiento nimio para adolescentes y posiblemente sea, esperemos, la peor entrega de la saga (aunque auguro una dura pugna con la primera parte de la séptima por su dilatada duración novelesca y poca acción interna).


Incluso se resiente en el plano actoral donde algunos personajes que resultaban cargantes se redimen notablemente pero otros pierden el encanto infantil con actuaciones erráticas e irrisorias.




PROS: El renovado público emo que encontrará en esta sucesión de escenas de instituto un buen baño hormonal.

CONTRAS: El ninguneo de algunos personajes que hace perder la esencia de esta entrega a favor de los romances quedándose en agua de nadie.

MY BOY JACK

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¡Cómo me gustan estos británicos! Ellos dicen: “Vamos a hacer una peli para la tele” y sacan la hucha con forma de cerdito, la rompen y sacan para hacer una peli con fondo bélico quedándose tan anchos.


No es que My Boy Jack sea Salvar al Soldado Ryan pero la verdad es que es bastante mejor que la mayoría de producciones bélicas de alto presupuesto que circulan por territorio europeo … y salida de la tele.


No hablaríamos de ella si no se diera el caso de que su protagonista es Daniel – se me ha quedado cara de Potter – Radcliffe. Pero como lo es pues una que es curiosa y devota seguidora del infante no podía esperar para verle luciendo uniforme británico y bigotillo preadolescente.


Rudyard Kipling es un famoso escritor británico cuya labor propagandística durante la Primera Guerra Mundial fue primordial pero que es mucho más conocido por ser el creador de El Libro de la Selva. Su hijo Jack quería ir a servir al ejército, más por escapar de casa que por un espíritu británico en toda regla. Por eso cuando los exámenes preliminares le dejan fuera su padre y él harán lo posible para que el impedimento de su corta visión sea salvado y mandarle al frente.


Esta producción de BBC para ITV tiene dos grandes partes muy marcadas: la parte familiar inicial y la parte de superación. Cae en todos y cada uno de los tópicos de una buena película americana en cuanto a acervo político y nacional y no acaba de coger un ritmo constante durante todo el metraje que está más preocupado de igualar dramáticamente las historias de Jack por un lado y de su padre por el otro que de centrarse en una estructura narrativa lógica.


Los pocos medios hacen que se escuden en los actores. No todo el mérito de que se haga llevable recae sobre Radcliffe (que por cierto está más que mediocre en la interpretación), parte de la culpa es también del conocido actor británico David Haig. Y atención que la madre de la criatura es nada más y nada menos que Kim Cattrall (Samantha de Sexo en Nueva York)


Radcliffe con mano firme al menos está haciendo varias cosas de forma coherente en su carrera. Mientras acaba sus compromisos con la Warner por Harry Potter alterna obras de teatro arriesgadas, películas independientes australianas e incluso apariciones en series de televisión. El siguiente paso “ilógico” era ponerse a grabar una película para televisión como ha hecho. ¿Se aleja de su papel de Harry Potter? Sólo lo sabremos cuando acabe con la saga, pero desde luego lo que no se puede negar es que de sus compañeros de reparto es el que más dignamente lo está llevando.


My Boy Jack es lo que parece: una producción de parrilla televisiva basada en hechos reales y con un mínimo interés cinematográfico protagonizado por el “hombrecito” Radcliffe y que hace las delicias de las adolescentes británicas y de los que editan el DVD en Inglaterra que están comprando un nuevo cerdito para llenarlo con las ganacias.



PROS: Ver que las producciones de calidad en televisión son posibles si se pone un poco de esfuerzo.


CONTRAS: No han sabido darle el equilibrio historias más preocupados de que padre e hijo tuvieran el mismo tiepo en pantalla de que fuera necesario narrativamente.

DECEMBER BOYS

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Es posible que en muchos estados de América se escandalicen por lo que estoy a punto de decir pero es que no puedo remediarlo porque a mí Daniel Radcliffe me pone mucho. Soy consciente que nos separa una barrera generacional pero su recién adquirida mayoría de edad me da aún esperanzas pero es que fue verle en Equus y desde entonces no puedo quitármelo de la cabeza. Este “dotado” actor intenta desesperadamente huir de ese papel de niño mago con esta producción independiente australiana (eso sí de la misma Warner) donde un grupo de huerfanitos es mandado de vacaciones a la playa durante las fiestas de navidad. Mientras los más pequeños fantasean con la idea de ser adoptados el mayor tendrá pensamientos más cabales y carnales. Vamos, la típica película aburrida de descubrimiento de la adolescencia edulcorada con la tediosa insistencia de la vida del huérfano desgraciado.

December Boys tiene ese tufillo a película televisiva mezclado con el llamado síndrome “Mi chica”, es decir, en cuanto ves a un crío corriendo en pantalones cortos tienes la sensación de que alguien tiene que morirse de un momento a otro y no puedes dejar de hacer cábalas sobre quien será el fiambre. No voy a decir si al final se consuma esta maldición porque no tengo espíritu Spoileador. De hecho la mayoría de la película tienes una sensación de rancio Deja Vú que aderezado con su tremenda lentitud y excesiva duración la pueden hacer en ocasiones bastante infumable. Pero para contrarrestar voy a dar los datos tórridos relativos a la película para aquellas féminas que tengan la misma obsesión asaltacunas que yo.


Debo decir que si consiguen separar sus ojos de los pelos de sus piernas (nenes, si hace de niño adoptable con casi dieciocho años al menos afeitarle un poco coñe, que tiene más pelo que el dichoso oso Yogui), luego el paso lógico es fijarse en su trasero altamente remarcado gracias a la moda de los bañadores de lycra ajustados y a los pantalones setenteros. A pesar de estas deliciosas maldades mi gran problema era que cada vez que salía en escena no podía remediar fijarme en que el muchacho iba continuamente empitonado, es decir, tenía los pezones más duros que una estrella femenina del porno. ¡Qué noches en blanco me esperan pensando en esa camisa roja adornada por esos pechos! ¿no he dicho ya que estoy algo enferma?


Pues a pesar del entusiasmo que me despierta el Señor Radcliffe debo decir que le ha pasado lo mismo que a Elijah Wood¡se le ha quedado cara de Harry Potter para siempre! (el pobre Elijah lo tiene aún peor porque se le ha quedado cara de Hobbit que es bastante menos atractivo y mucho más bajito para las fantasías erótico festivas que el tipo de la varita) por eso cuando ves al crío menor de December Boys lo único en lo que se puede pensar es en abofetearlo para que le devuelva a Harry sus gafas.


Resumiendo, prescindible 100%



PROS: Es un lugar común para cualquier fan de la saga de los jóvenes magos, amantes de películas ñoñas de huérfanos y los que ven cada año Cuenta Conmigo.


CONTRAS: Lenta y sin mucho que decir acaba siendo algo aburrida.




DRIVING LESSONS

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Es una desgracia ser un niño-actor. Si su colega de fatigas Daniel Radcliffe optó por desnudarse en los escenarios londinenses siempre amparado por su incansable y orondo Tio Vernon, perdón, es el subconsciente quería decir apadrinado por Richard Griffiths, Rupert Grint ha decidido dejarse seducir por una anciana que anecdóticamente es también su madre en Harry Potter. What a lovely coincidence! Que diría mi “yo inglés”.


Ben Marshall vive en una familia media londinense. Su madre es una especie de adicta eclesiastica y su padre. Su amantísima y sobreprotectora madre interpretada magistralmente por Laura Linney mantiene a su hijo con overbooking de tareas entre las reuniones religiosas y las tareas del hogar concluyendo con sus particulares lecciones de conducción. Cuando Ben consigue un empleo de “chico para todo” para Evie, una anciana actriz que en realidad busca un amigo, la aún más brillante Julie Walters (si, la misma que enseñó a bailar a Billy Elliot, los años y la caracterización hacen también estragos) que va a volver su mundo del revés intentando provocar una reacción extrema en su aletargada vida que acaba consensuándose en una especie de psicodélico Road Trip a Escocia.


Parafraseando a ese genio incomprendido de la pequeña pantalla que es Homer Simpson : “¡Me aburrooo!”. Y es que las trajicomedias británicas tienen un doble filo, o son muy buenas o son muy malas y a excepción de un par de fans de los aprendices de mago que disfrutarán con Ron Weasley haciendo un papel más acuerdo con su edad el resto nos encontramos con el corazón partido intentando comprender y admirar a su compañera de viaje con éxito escaso. Mucha lágrima fácil y demasiada adicción a los lugares comunes de las películas destinadas a copar el horario de la tarde de los sábados (si, esas basadas en hechos reales que acompañan las siestas después de las comidas opíparas del fin de semana).


PROS: Julie Walters


CONTRAS: Ese tufillo a Paseando a Miss Daisy


EQUUS - THE PLAY - 2007


Señores ingleses este es un mensaje sencillito. Harry Potter no existe. El tío que hace Equus se llama Daniel Radcliffe. De hecho a partir de ahora quiero que todo el mundo lo llame Señor Radcliffe en mi presencia. Si les indigna que sus hijas lo vean desnudo simplemente prohíbanles ir al teatro porque es una obra para adultos. Es por su bien y por el de todos los presentes en la sesión.



Dos horas de obra en la que está siempre de cuerpo presente (con más o menos ropa aunque no me parece importante). De puro milagro (sólo dos días antes) regresó tras una larga ausencia Richard Griffiths después de una gripe chunga así que pude ver al cast original al completo. Las preguntas que estaban en el aire:

¿Será buen actor?
¿Dará la talla en las tablas?
¿Will Kemp llevará mayas?
¿Ha crecido tanto como parece?
¿Piensas que voy a poner como pregunta que si la tiene grande?
No. Eso quedará siempre entre Daniel y yo.

Más de media hora antes estaba asaltando la tienda de regalos. El poster tenía un lugar especial en mi cuarto reservado. La previsión y los contactos consiguieron que la fila cuarta fuera mía. Para mi desgracia la compartía con parejas de gays de entre 50 y 70 años que venían con intenciones dudosas a ver la obra. Abajo gente mayor y mayoritariamente inglesa. Arriba las quinceañeras y extranjeros que quieren verle el pene al pobre chaval... ¡Qué es menor oigan!.
Parece absurdo pero estaba nerviosa. Soy mitómana, lo reconozco. No es que le admire o tenga algún tipo de obsesión con este chico. Afortunadamente es algo más sencillo. Creo que estoy ante un acontecimiento casi único que voy a vivir una vez y que puede que en un futuro lo olvide o puede que se convierta en una de las experiencias teatrales de mi vida. Eso suele ponerme nerviosa.

Amo el teatro, he visto a Ramón Langa haciendo Misery, a Eusebio Poncela protagonizando Macbet, a Hector Alterio en la piel de Yo Claudio, a Ricardo Darín en ART, a Carlos Marín en Los Miserables, a Jeremy Irons en Embers, a Kevin Spacey interpretando a un alcohólico en A Moon, a Ewan Mcgregor cantando en Guys and Dolls, a Tim Curry como en sus mejores tiempos haciendo de Rey Arturo,… Pero creo que hoy parece que sea yo la que tenga que salir a actuar en pelotas en vez de los actores.

Me apoltrono en mi butaca y miro en derredor. Hay gradas arriba, sobre el escenario y algunos espectadores toman asiento allí. También los guardianes de las cámaras de fotos aprovechan para vigilar desde esa zona para que ningún insensato pueda sacar fotos de la obra. La vigilancia del Gran Hermano se siente en el teatro, si sacas fotos te vas a la calle y claro desde el escenario te pillan seguro.

Y apagan la luz. La primera persona que sale a escena es Daniel Radcliffe que se crece en las tablas pareciendo mucho más mayor, mucho más serio y mucho más creíble que cuando la gente le pide autógrafos en la calle. Parece que está cómodo. Sin camisa abraza a Nuggets (Will Kemp, magnífico actor al que auguro mucha suerte). Richard comienza su explicación sobre la historia de locura y obsesión que está apunto de contarnos. Se te pone la carne de gallina. Misteriosamente entiendo lo que me están contando, bebo cada palabra, el tiempo vuela. El entreacto me sorprende sin casi pestañear. Mientras la película me resultó un poco pesada hay algo del dinamismo de las obras de teatro que ha saltado esa barrera. En más de hora y media he visto una de las interpretaciones más desgarradoras que podía imaginar. El tono de la voz de Daniel me recuerda al de Peter Firth, el actor de la primera representación en el Old Vic y de la película de los setenta. En el descanso oigo muchas veces “Harry Potter” a mi alrededor. No entiendo el motivo. Ha demostrado que es Alan Strang. Señor Radcliffe por favor, llámenle por su nombre.

El segundo acto es rápido, muy rápido. Las líneas de dialogo vuelan hasta la narración sobre el cine, la relación con Jill y la mutilación de los caballos. Se desnuda. La sala ligeramente se inclina hacia delante. Daniel tiene razón, si vas a hacer esta obra con pantalones es pura basura. Antes de que me dé cuenta se ha encendido la luz y estoy en pie aplaudiendo. Creo que la única que se levanta soy yo pero no me importa, llámenlo cuestiones culturales o como quieran. Los actores saludan y entonces veo al niño. Si, al niño por que la obra ha acabado y el actor ha desaparecido. El Alan y sus posturas desafiantes no está y Daniel Radcliffe encorvado con sonrisa escueta y encogiéndose de hombros mira al auditorio preguntándose ¿Me aplauden a mi?. Me entra una extraña sensación de ternura.

Medito, es buen actor pero no necesita hacer una obra tan complicada y polémica para demostrarlo. Los niños actores tienen una vida complicada. Al menos Harry Potter le va a dejar casi en la edad adulta pero la elección de papeles a partir de ahora va a marcar su carrera en el futuro. ¿Por eso se ha desnudado? ¿Para demostrar que es más que Harry Potter? Son motivos equivocados en ningún momento Harry Potter no ha salido a ese escenario Harry Potter no existe señores ingleses. Harry Potter no está allí, niñas con entradas en el Grand Circle, Harry Potter no es el que está firmando autógrafos en el Backstage Door, el que hace estas cosas es Daniel Radcliffe. El que habéis visto en el teatro esta noche, ése, es el actor.

PD. Las fotos son originales, porque una va a ver esto una vez en la vida y las fotos y los videos duran para siempre. Quien no se arriesga no gana. Si alguien las quiere sería un detalle que linkeara el blog como fuente.
PD2. ¿Algún insensato cree que si la tuviera pequeña habría aceptado hacer esta representación?