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ORIGEN

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La gran esperanza veraniega no tiene más que un nombre: Origen. Está envuelta de Christopher Nolan al estilo Memento, pero con dinero fresco y caras rentables. Y es que desde que el director se hiciera con la franquicia de Batman se ha permitido alternar las producciones “personales” (esta vez con presupuesto tipo The Prestige, el truco final) con el guerrero murciélago.

Origen tiene, efectivamente, mucho de Memento, no en estructura pero sí en niveles de complejidad, eso sí, siempre desde el punto de vista del nuevo público objetivo que persigue a Nolan, descerebrando un poco y minimizando el alcance se logra una intrincada red de dueños compartidos en busca de crear la idea suprema en el cerebro del durmiente. Antes he comentado que se parece ciertamente a Memento en ciertos aspectos pero no es una valoración honrada. Quizás sea algo más semejante en su planteamiento a Matriz pero elevando la trama a niveles insospechados de complejidad.

Leonardo DiCaprio es el mejor en su profesión, se encarga de llevar a cabo inmersiones en sueños ajenos para conseguir los secretos mejor guardado y pagados por empresas multimillonarias. En su obligado exilio reúne un nutrido grupo de hombre (y mujer, para dar al traste con la paridad) y planea llevar a cabo un experimento complicado pero que puede comprar su libertad.

En el caso del rebuscado mundo creado por Nolan se puede decir que el diseño de producción de Origen es impecable, da una vuelta de tuerca a las presentaciones habituales en el cine y sin duda sorprende con algunos planos surrealistas pero efectivos. Su guión es tramposo pero honesto y no se deja embaucar por la parte fácil a pesar de tener claramente algunos puntos que no agradarán a todos los espectadores. Pero lo mejor de Nolan es que a pesar de contar con DiCaprio como protagonista se ha rodeado de viejos amigos (desde Cillian Murphy a Michael Caine) y nuevas adquisiciones (Helen Page, Marion Cotillard, Joseph Gordon-Levitt o Tom Berenguer) para nutrir de estrellas su filme y hacerlo a priori aún más interesante para la taquilla. Ha añadido paisajes exóticos y ciudades europeas y se ha molestado en grabar un plano cuya duración real no llega a los segundos en varios minutos quedando elegante y salvando cualquier crítica al respecto.

Origen no me ha disgustado. Reconozco que el regustillo que deja la reflexión final del espectador es quizás el guiño más aplaudido de Nolan pero al resto de ideas que circulan sin verosimilitud en la pantalla tampoco se el pueden poner inconvenientes. Se aconseja al espectador creer ciegamente en todo lo que plantean para un optimo disfrute de la reinvención del cine de acción.


PROS: Los planos ralentizados y la estructura incomprensible.

CONTRAS: Su aire comercial y las expectativas para que sea el blockbuster veraniego.

SHUTTER ISLAND

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Es tan doloroso tener que decir que la última propuesta de Scorsese es aburrida que casi prefiero adornarlo con eufemismos como guión tramposo e intrincado, avance desconcertante o trama pintoresca. Pero en realidad el resultado final es el mismo. La nueva producción con tintes de película de intriga se diluye entre las alucinaciones del protagonista y sus acompañantes en la isla.

Un agente judicial llega a Shutter Island, un complejo psiquiátrico donde custodian y tratan a los enfermos mentales más peligrosos. Una de ellas se ha fugado, ha desaparecido de la faz de la tierra y es muy peligrosa. La mujer se ha volatilizado en su celda que aparentemente estaba cerrada desde fuera y con la seguridad de la prisión parece imposible que pudiera estar muy lejos. Cuando el intrépido Leo llega a la isla empieza a ver cosas extrañas, sucesos raros, personajes inquietantes y unas visiones de su pasado que le atormentarán poco a poco. De ese modo la investigación se convertirá en algo personal mientras su precaria estabilidad mental será puesta en tela de juicio.

DiCaprio repite con Scorsese tras Gangs of New York, El Aviador y la increíble Infiltrados. Pero en esta ocasión el director se mete de lleno en un camino farragoso mezclando el thriller con la intriga y dando repetidas vueltas de tuerca con una ambientación cincuentena para los adictos al atrezzo de época. La historia pinta bien, tiene acción, persecuciones, intriga, desapariciones, interrogatorios, presuponemos que algún motivo oculto y todo ello apoyado en los actores principales: Leonardo DiCaprio, Mark Ruffalo y Ben Kingsley (por no mencionar la fantasmal Michelle Williams).

Pero como en toda compra perfecta cuando el envoltorio es bonito, el contenido parece bueno siempre hay que mirar el precio, si la cosa sale excesivamente barata puede que tenga truco. El truco de esta película es que su aparentemente complicado guión es tramposo, intrincado e irregular colmando dos horas y pico de anécdotas que despistan, pistas falsas y autenticas y confundiendo a todo espectador con afán de Sherlock Holmes que podría acabar siendo internado en Shutter Island sólo intentando seguir los planteamientos de lo que circula por la pantalla.

Algunos se han atrevido a decir que Shutter Island es la mejor película salida de la comunión entre Martin y Leonardo, discrepando desde mi humilde butaca debo decir que Infiltrados sigue ganando de calle y Shutter Island se coloca con mucho a la cola.


PROS: El prometedor trailer.

CONTRAS: Las trampas que plagan el guión.

REVOLUTIONARY ROAD

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En España somos un poco catetillos. Si los americanos consideran que una películas es brillante vamos como un rebaño alabando el magnífico trabajo que realizan en sus retratos de “la clase media trabajadora de los años X” nosotros simplemente repetimos la copla. El problema es que no tenemos ni la más remota idea de qué se supone que hacían ellos en esos momentos y sus inquietudes distan bastante de las nuestras, pero si la Asociación de Críticos de USA dice que la peli refleja perfectamente a los americanos, o lo que sea, nosotros obedecemos como marionetas a pesar de que la perfecta esposa sea totalmente inglesa y su director rematadamente británico. ¡¡No importa!! Siguen reflejando a la perfección una época y una historia que nunca les ha tocado vivir.

April y Frank se mudan a una casa encantadora en las afueras de Nueva York, en la poco concurrida y residencial Revolutionary Road. Allí hacen una vida modesta, ella como perfecta ama de casa y madre de familia de los años 50 renunciando a sus ínfulas de convertirse en actriz y él atrapado en un empleo infame heredado por tradición familiar. La simpática y cariñosa pareja sin embargo esconde tras un intachable aspecto de perfección hasta que finalmente anuncian que van a mudarse a Paris para romper con su vida y ser realmente felices.

Leemos en las revistas especializadas las delicias de sus impecables diálogos, ácidos , ingeniosos, rápidos… irreales. Nadie se puede creer que una acomodada ama de casa o un vendedor de segunda sean capaces de realizar disertaciones sobre el sentido de la vida de forma tan terriblemente rebuscada. Tan sumamente redichos que parecen sacados de... una obra de teatro, lo cual nos lleva a la intachable reputación de Mendes como director sobre las tablas. Una correcta presencia, un dominio de los espacios, una fotografía extraordinaria… una sensación de cuidada y desmedida perfección para ganarse los piropos de la crítica pero desprovista de alma y sentimiento.

Plagada de insoportables e innecesarios flashbacks el único punto fuerte es la presencia de una rotunda Kate Winslet que, como siempre consigue salvar el tipo, robar planos y al final hacerse con toda la película lo cual pese a que muchos lo consideren una virtud no deja de ser síntoma de una enfermedad mayor: la inconsistencia del resto del paquete. Dentro del reparto también resultan gratificantes Kathy Bates y Michael Shannon que nos regala los únicos diálogos comprensibles y creíbles de toda la cinta.

¿Y qué decir de DiCaprio? Muchos están emocionados por asistir al reencuentro de la pareja tras la exitosa Titanic. Peor las comparaciones son odiosas. Mientras las pretensiones de entretenimiento de Titanic hacán pasar por alto su escaso encanto en esta ocasión gracias a la prodigiosa interpretación de Kate la película consigue engullir al pobre muchacho en una mediocridad de la que no consigue salir con sus ojos llorosos y sus tristes intentos de parecer un actor dramático.

Lo que pretende ser un film arriesgado al final se convierte en un discurso bastante conformista y demasiado sobrio. Es decir, en una gran decepción.


PROS: Kate Winslet, Kathy Bates y Michael Shannon

CONTRAS: Leonardo DiCaprio, ¿por qué siempre es tan blandito e imberbe este chico? No hay quien se lo crea.